Columnas

2020 - 2021

"...doy la gracias por las lecciones que nos deja el 2020 y ruego que las aprendamos para siempre"

Me despido de este año de tantas emociones, dolor y desesperanza. Me despido leyéndolo en su último día con el propósito de que la distancia me permita amortiguar la intensidad de esas emociones, de aquellas amargas, como no poder despedir a los nuestros que se llevó la pandemia.

Me despido de Fabricio Cornejo, nuestro primo que, como un hermano más, se sumó a mi familia tan llena de mujeres, casi desde el mismo año en que nacimos, y que así de juntos sueño que esté con su hermano Fabián, a quien el cáncer se lo llevó también sin darnos la oportunidad de despedirnos. Me despido de quien no alcanzamos a salvar, de aquella hija que pidió ayuda para enterrar a su madre que llevaba muerta 24 horas en su casa sin tener cómo sacarla, y que murió horas después por la misma razón: COVID. Me despido de los médicos, enfermeras y de los luchadores contra el cáncer -y otras enfermedades catastróficas- que no pudieron seguir con su tratamiento porque los hospitales no les permitieron entrar. Estarán ya en ese mundo inimaginable, fuera del tiempo y espacio, sumidos en el Amor insondable de la Vida, con mayúscula. Lo sé.

Sin embargo, este año trajo solidaridad, y mucha, que nos inundó de gran satisfacción. Mucha gente, de varias ciudades del país, se movilizaron para darnos la mano mutuamente y alcancé a dar las gracias a cada uno de ellos porque esas bondades hay que reconocerlas privada y públicamente. Es justo y necesario.

A mis amigos y conocidos que nos rodearon con sus abrazos solidarios, empuje, buenos oficios, bendiciones; a quienes no solo me dieron su capa sino dos, a quienes no me acompañan en la ruta un solo kilómetro sino, cada día, otros más; gracias por ello.

También este año nos tocó despedir al maestro Armando Manzanero, el mejor compositor de boleros, de esa melodía que te hamaquea amorosamente entrelazada a otro cuerpo en la inmensidad de una baldosa. Manzanero autografió nuestros recuerdos, que nos sacarán siempre una emoción que comprueba lo inmensos que podemos ser cuando amamos. Con ese amor doy la gracias por las lecciones que nos deja el 2020 y ruego que las aprendamos para siempre.

¡Feliz Año Nuevo para todos!