Impaciencia y burocracia

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Impaciencia y burocracia

El funcionamiento democrático en países emergentes, por más defectuoso que sea, es un privilegio.

En Ecuador somos súper críticos, maniqueos, queremos la perfección inmediata…. pero desde las graderías, las redes y algunos periodistas “analistas” devastadores que no dan tregua. El blanco: el Gobierno nacional, los provinciales y cantonales. Claro, defiendo la prensa libre, pero con un mínimo de racionalidad. Lo dijo Hopenhayn: “La democracia es un ejercicio de paciencia”.

Según Antonio Gutiérrez Rubi: “Esta es la triada de la impaciencia que devora la política: Queremos todas las soluciones y servicios, todas las respuestas; las queremos de manera urgente, inmediata, sin transiciones; sin límites, y que lleguen a todas las personas, sin costes, sin esfuerzo. Hemos dinamitado principios básicos de la política democrática orientada al interés general. La progresividad, la gradualidad y la prioridad como criterios ordenadores de las políticas públicas son exigidos y desbordados por una sociedad impaciente, adolescente, a veces caprichosa, que reclama sin limitaciones...”.

Sobran condiciones objetivas: pobreza, violencia e intrigas internacionales para anticipar que los niveles de exigencia y de inmediatez continuarán. Un neutralizante poderoso, UNO, sería frenar la burocracia, me refiero a su cultura y sus prácticas; su cantidad es harina de otro costal.

Me enfoco en el “Homus Burocrático antropoide de la especie mamífera que habita las oficinas” (expresión de P. Huneeus). “La técnica burocrática es paralizar, valiéndose de detalles insignificantes. Esta visión legalista del burócrata que lo lleva a identificar el bien con lo legal y el mal con lo ilegal, empieza a penetrar el gobierno. El legalismo se puede definir como una valoración de las formas jurídicas por encima de su contenido en términos de justicia o eficacia. Es anteponer la racionalidad jurídica a la racionalidad funcional…. es uno de los principales obstáculos institucionales a la participación y al cambio…. prevalece el instinto deshumanizador, el centralizador y el crecedor”.

¡A frenarlo por favor, que ya está manifestándose en Ecuador!