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Guayaquil, Bogotá, Ciudad de México, Nueva York, Washington, París, Berlín y otras cuantas ciudades, están de luto ante la partida de quien adornó y embelleció sus museos con sus insuperables creaciones

Nubarrones grises se formaron en el firmamento y unas cuantas gotas cayeron de la inmensidad etérea, expresando así el cielo su congoja y tribulación ante la partida de un preclaro señor del universo, quién emprendió su último viaje en medio del dolor y la profunda tristeza de quienes jamás lo olvidaremos.

Peter Mussfeldt se ha ido y con él, una enciclopedia de arte, colorido y expresionismo excepcionales, ya que con su mente extraordinariamente lúcida, transformó prolíficamente los lienzos en realizaciones que hablaban, revelando así cada uno de ellos, los secretos del amalgamiento del arte, la creatividad, el color y el diseño de quien, con excepcionales virtudes y habilidad sublimes, creó y pintó con poderío volcánico a lo largo de su existencia.

Pero este maestro insigne de personalidad multifacética tenía otras grandes y variadas virtudes, muchas de las cuales jamás publicitó, buscando servir y sirviendo; sentía la nostalgia permanente de servir.

Recuerdo que para la inauguración del Hospital del Niño le pedí que diseñase el logotipo que hoy se luce en su frontispicio y que grafica al niño protegido por el hombre; hizo el diseño y dirigió su colocación. Al preguntarle por sus honorarios me respondió: ¿puede alguien monetizar un sublime mensaje en honor a la infancia?

Mi agradecimiento imperecedero para quien diseñó integralmente mi libro Patriotismo, donde relato mis experiencias en la función pública.

Fue un formador nato y sus discípulos son la prueba fehaciente de su versátil entrega. En el ejercicio de su cátedra les transmitía el fuego de sus ideas e inspiración, así como los más sabios consejos docentes.

Guayaquil, Bogotá, Ciudad de México, Nueva York, Washington, París, Berlín y otras cuantas ciudades, están de luto ante la partida de quien adornó y embelleció sus museos con sus insuperables creaciones.

Hoy, libre de las cadenas de su arquitectura terrenal, viajará por la eternidad, creando y pintando obras que jamás tendremos oportunidad de admirar y que solo servirán para embellecer el reino celestial. ¡Peter: hasta siempre!

Y sigo andando…