Columnas

¿‘Quo vadis’, Ecuador?

"Este decreto de marras nos hunde y nos deja en la época de las cavernas de la medicina"

A falta de un gobierno y rodeados de corruptos, traficantes de influencias y pillastres impúdicos, vivimos en una plena y agobiante zozobra.

Insólito el caso de la Sra. María Eulalia Sanipatín. ¿Cuál habrá sido su necesidad, que en un momento de angustia tomó $ 700, falta por la cual fue juzgada sin haber podido defenderse cuando fue llamada a juicio en el año 2012 y sin que su defensor fuese notificado?

Con sus 73 años, diabética y ciega, fue sentenciada por peculado a 8 años de reclusión, sentencia en la que se violó el debido proceso.

Por esa ínfima suma de $ 700 le dieron una pena de 8 años, mientras que al jefe de la banda de delincuentes actualmente prófugo, le dan la misma pena, cuando por regla de 3, le tocaban 80’000.000 millones de años por los $ 70.000’000.000 millones que se sustrajo del país.

¿Progresamos? Pude leer el Decreto Ejecutivo 1114 que exonera únicamente a los promotores de inversiones en la construcción de nuevos hospitales, excluyendo de este beneficio la remodelación de hospitales existentes.

En ausencia de un ministro de Salud, se ha promulgado tan absurdo como discriminatorio decreto, que lesiona al sector, ya que nuestros hospitales están ampliando su capacidad y modernizando sus equipos en plena emergencia pandémica, lo cual ha exigido una respuesta adecuada frente a tal problemática.

Quién nos gobierna, rechazado por el 92 % de los ecuatorianos, ignora que la medicina es tan cambiante que permanentemente necesita de la compra de nuevos equipos, cada vez más sofisticados, para reducir o anular las intervenciones agresivas en el cuerpo humano, tan dolorosas como riesgosas, y cuya instalación implica una nueva y verdadera remodelación o construcción para poder funcionar.

No se trata de pintar paredes o cambiar puertas, sino de grandes e importantes inversiones cuyos resultados, incorporados al área diagnóstica, beneficiarán a los pacientes que requieren exploraciones eficientes, modernas, seguras y menos invasivas.

Este decreto de marras nos hunde y nos deja en la época de las cavernas de la medicina.

Y sigo andando…