Columnas

Hora de pagar

"Descarados, se irán pronto cual clásicos pillastres por la puerta de atrás y sin pagar, y nosotros espectaremos su fuga sin poder ponerles el merecido grillete"

Como exministro, luego del paso del Atila criollo, malandrín que asaltó nuestras riquezas despedazando la moral y la honra, enfrentamos a un gobierno donde se llevan la piltrafa convertida en carnés, mascarillas, papers, bolsas para cadáveres, insumos varios, medicinas, servicios impagos y tantas otras cosas en extremo valiosas.

Este es un cruel asalto, como el caso de todas las instituciones de salud que han servido al Estado, cumpliéndole con prontitud y diligencia; y aquel, cual negrero contumaz, no honra sus compromisos, manteniéndolas impagas, algunas desde el mes de noviembre del 2019.

Alguien debe haberle contado que algunos establecimientos, sobre todo los pequeños y medianos han quebrado, enfrentando terribles consecuencias; los centros de diálisis están al borde del colapso y para sostenerse, algunos de ellos han tenido que empeñar sus bienes personales, con el altísimo riesgo de perderlos ante tan cruel estrangulamiento financiero.

Este gobierno, con funcionarios perfumados que usan carros de alta gama, dilapidan recursos y pasean en helicópteros oficiales, se diferencia de nosotros, que siendo funcionarios en el gobierno del Dr. Osvaldo Hurtado, jamás utilizamos para desplazamientos nacionales un transporte diferente al que usan en el Ecuador los de poncho y guayabera.

Este pérfido gobierno, desconocedor de la reciprocidad y carente de respeto y sensibilidad hacia los conciudadanos que lo sirven, los azota, vapulea, e incumple sus obligaciones. Vivimos la neoesclavitud, faltando únicamente ser arriados como recuas y vendidos en la central de abastos o en el mercado de San Roque.

Esta crisis, aunada a lo ocasionado por la pandemia, ha tenido un efecto catastrófico sobre todas las instituciones que están laborando y cumpliendo con el Estado y que por falta de pago no alcanzan a reponer lo gastado en atenciones y servicios, habiéndose visto obligadas, penosamente, a despedir empleados.

Descarados, se irán pronto cual clásicos pillastres por la puerta de atrás y sin pagar, y nosotros espectaremos su fuga sin poder ponerles el merecido grillete.

Y sigo andando…