Columnas

Buda complaciente. Final.

Humanos: disfrutad de vuestra miserable e incomprensible forma de ser. Volvamos al mar y al bosque.

Reunidos los reencarnados en La Canoa, un típico y acogedor restaurante guayaquileño, entre cebiches y guatita, comentaron sus experiencias.

El Pulpo dijo espantado no haber conocido algo tan tétrico y putrefacto como el IESS, en donde desde arriba, los funcionarios asaltantes lo descuartizaban sin piedad. El Búho fue testigo de leyes diseñadas para liquidar la economía del país, atentando contra su prosperidad y futuro, y detectó falencias gravísimas en materia educativa, ante la ausencia de un verdadero conocedor del arte de educar y formar. El Lagarto jamás entendió la diseminación de tantos lagartos, que llegaron a organizar una banda de malhechores que se embolsicaron cerca de 70 mil millones en 10 años y otros de menor calaña que siguen asaltando por doquier.

Yo, dijo el Mono, contemplé escandalizado como buitres y vampiros androides se rifaron los hospitales del país a vista y paciencia de un gobierno tolerante y ciego, la manera escandalosa como surgieron los negocios abominables de implementos médicos, víveres y medicinas y la forma como liquidaron a la Cancillería, convirtiéndola en casa subastadora y refugio de despojos políticos, aliados y familiares.

Concluyó el Mono: nos reencarnamos para conocer al ser humano que era considerado como el rey de la creación, a quien admirábamos sin haberlo tratado estrechamente. Tenemos que advertir a Buda que pare esta reencarnación que podría corromper a los animales con su ejemplo, al haber comprobado que los seres superiores en la creación somos nosotros y que los humanos son una perfecta bazofia. Nos comportamos según nuestros instintos y jamás hemos violado las leyes naturales. ¿Conocen algún hermano asesino, ladrón, chineador, borracho, drogadicto o violador? ¿Saben de un leopardo u orangután sicario? ¿Escucharon de un tigre que mató a su compañera y a sus cachorros y luego se suicidó? ¿Se enteraron de un hermano que salió a cazar por placer? ¿Supieron de una hembra que tuviese a sus hijos encadenados?

Humanos: disfrutad de vuestra miserable e incomprensible forma de ser. Volvamos al mar y al bosque.

Y sigo andando...