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Las autoridades edilicias, antes de opinar y tomar decisiones, deberán estudiar y conocer ‘in extenso’ a su ciudad

Atónito y con verdadera estupefacción, me enteré de una aparente disposición municipal en virtud de la cual se habría decidido emprender con la demolición del Anfiteatro Julián Coronel, que fuera entregado en comodato a la Universidad de Guayaquil y utilizado específicamente por la Facultad de Ciencias Médicas y la de Odontología para la enseñanza y capacitación de los estudiantes de dichas facultades durante los 3 primeros años de su formación profesional.

Quienes con tanta ligereza habrían decidido su demolición, no habían nacido cuando el Dr. Julián Coronel hacía allí sus exposiciones espectaculares, nunca tuvieron la oportunidad de escuchar las clases magistrales de los Dres. Carlos Grunauer Toledo, Alberto Stagg Coronel, Jorge Plaza Bonilla, Euro Torres León y otros egregios exponentes de la medicina ecuatoriana que forjaron nuestros conocimientos y templaron nuestros espíritus para convertirnos en médicos y odontólogos a cabalidad, en toda la extensión de la palabra.

No era raro que pasando por delante del Anfiteatro viésemos salir un ser de pantalón azul, camisa blanca y mandil. Era la silueta de José María Ortiz, increíble administrador que todos recordamos y que sin estudios, sabía más anatomía que muchos libros de texto.

Concuerdo con Fernando Mancero en el sentido de que su estructura está intacta y con el arquitecto Percival Castro, que sugiere que por las condiciones en que se encuentra puede perfectamente ser rescatado y convertido en un Museo de la Medicina. Agrego a estos dos distinguidos profesionales, al Sr. Dr. Ricardo Ortiz San Martín, exdecano de la facultad de Ciencias Médicas, valioso exfuncionario y brillante académico con amplios conocimientos sobre el tema. Este sería el trío que tomaría las riendas de este hermoso reto y a la vez gran proyecto médico de la ciudad.

Las autoridades edilicias, antes de opinar y tomar decisiones, deberán estudiar y conocer ‘in extenso’ a su ciudad. Así podrán actuar con ponderación y respeto para con su historia y valiosas instituciones. ¡El Anfiteatro no será demolido!

Y sigo andando…