¡Sálvese quien pueda!

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¡Sálvese quien pueda!

"Por otro lado, ¿cuántos animales, como los pangolines, son portadores de nuevas pandemias?"

Ese día, cuando la OMS declaró pandemia en el 2020, todos: médicos, científicos, gobiernos, ciudadanía, iniciamos un proceso de asombro diario. ¿Alguno de mis lectores pudo imaginar que desde ese 11 de marzo, más de 2,6 millones de personas morirían a causa del COVID y que 117 millones tendrían contagio?

De asombro en asombro, ya sabemos cómo se transmite, qué síntomas tienen los afectados en su semana uno, en su semana dos y qué alertas hay para saber que un paciente se agrava. También sabemos que tiene variantes y que cuando los científicos creen que pueden dominarlo, de repente el virus muta y su variante es peor que la anterior. Para colmo, sus impactos no solo son a corto plazo, sino que duran con síntomas meses después y una persona puede tener varios contagios sucesivamente. Sabemos que el uso de la mascarilla, higiene de manos y distancia social son esenciales para prevenir su transmisión. Pero a pesar de que la comunidad científica ha tenido 360 días, aún no encuentra tratamientos para la enfermedad. Aún no dan pie con bola frente a los patrones de mutaciones que siguen apareciendo en todo el mundo. Por otro lado, ¿cuántos animales, como los pangolines, son portadores de nuevas pandemias? ¿Podremos volver a confiar en una OMS timorata con la política de escasa transparencia de China? ¿Y en la comunidad científica que hoy anuncia que acaba de crear un modelo de embrión humano a partir de células de la piel, pero que es incapaz de predecir pandemias que terminan con millones de seres vivos?

Y lo más importante es lo que dice la Unicef, que el legado de la pandemia es una nueva normalidad devastadora y distorsionadora para los niños. El progreso ha retrocedido en todos los indicadores importantes de la infancia, el número de niños que pasan hambre, están aislados, son víctimas del abuso, sufren ansiedad o viven en la pobreza. Lo vemos a diario en nuestros hogares; nuestros niños están sufriendo y lo seguirán haciendo hasta que no encontremos una respuesta local, nacional y mundial, mejor que la respuesta de hoy de… ¡Sálvese quien pueda!