Producir, producir y producir

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Producir, producir y producir

'Y cuando recién despertamos de la pesadilla, gracias a la extraordinaria vacunación, nos dimos cuenta de que debíamos traer inversiones, que produzcan empleos’

Mi mamá, Isabel Silva de Luque tenía una frase que decía: “quisiera comprarles el tiempo a los vagos para trabajar más”, y lo demostró en vida, pues trabajó hasta antes de que Dios le abriera la puerta de llegada a sus noventa años. Parafraseándola hoy escribo: quisiera comprarles energía y tiempo a los vagos y tirapiedras para poder producir más. No hay magia en esto, el bienestar ocurre cuando podemos producir utilizando todos los recursos de la forma más eficiente. A eso le llaman productividad.

No hay que olvidar que, en la década negra el Ecuador se olvidó de producir y se dedicó a vivir del despilfarro de las rentas petroleras, por un petróleo de más de cien dólares y por un altísimo endeudamiento, que nos dejó un Estado obeso, mal administrado y un festín de corrupción. La fiesta terminó y el petróleo cayó a casi cero, y para colmo de los males una pandemia paralizó al mundo. Y cuando recién despertamos de la pesadilla, gracias a la extraordinaria vacunación, nos dimos cuenta de que debíamos traer inversiones que produzcan empleos. Solo así llegarían más dólares, más productos, más hectáreas, más cultivos, mejores insumos, nuevas tecnologías, y desde luego más exportaciones que soportan nuestro dólar. ¿Y cuál es la llave de oro para las inversiones? La confianza. Confianza en la institucionalidad del país, confianza en que las reglas son claras para todos, confianza en que si hay discrepancias la justicia resolverá en forma justa, confianza en que habrá estabilidad política, confianza en que ese gobierno se dedicará a dotarnos de buenos niveles de seguridad, salud y educación.

Vuelvo a los cortacaminos y tirapiedras, ¿Nos están ayudando a evolucionar hacia un mejor país? Lo dijo Newton en sus leyes de la física: “Toda acción recibe una reacción opuesta y de igual magnitud”. Por eso propongo ante la irracionalidad de unos pocos, que los muchos que trabajamos y nos esforzamos día a día, respondamos con producir, producir y producir. Total, mientras ellos sigan obstruyendo el desarrollo a pesar de que tienen un presidente abierto al diálogo, los que entendemos que esa no es la vía, sigamos poniendo más ganas en generar empleo, que es lo que necesita el país. Menos mal somos más los que pensamos así.