Dos hectáreas de bosque seco tropical

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Dos hectáreas de bosque seco tropical

¿Dónde están nuestras prioridades? Dejemos de ser tontos útiles.

Recuerdo cuando en el 2001 me tocó, como ministra de Ambiente, dar la licencia ambiental para la construcción del OCP (Oleoducto de Crudos Pesados). Tremendo reto. Lo primero que hice fue seleccionar como viceministro al mejor, al doctor Alfredo Barriga, siempre extrañado. Debíamos garantizar que la licencia ambiental para la construcción del OCP afecte de la forma menor posible a la biodiversidad de la ruta para extraer petróleo desde la Amazonía hasta el puerto de Esmeraldas. Un ducto de 503 kilómetros, con una inversión de mil cien millones de dólares con la oferta de duplicar las exportaciones de petróleo, y mantener la dolarización. La disyuntiva fue entonces, dolarización vs. conservación de ciertas áreas. No me temblaría la mano de volver a firmar esa licencia ambiental. No puedo imaginar qué hubiese ocurrido con el país sucretizado y las inflaciones que llegaron al 96 % versus dolarización e inflación de hoy del 0,45%.

Hoy, luego de 20 años, la disyuntiva es más grave, ya no es dolarización vs. oleoducto, hoy las políticas permisivas de los gobiernos anteriores nos han llevado a un macabro escenario de radar vs. narcoestado. Escuché con atención la oposición de amigos ecologistas que dicen defender las 2,2 hectáreas del cerro de Montecristi que se van a usar para construir un radar contra el flujo del narcotráfico en la zona donde se han accidentado varias avionetas que sacan drogas del país. Justo cerca de donde se aplanaron las hectáreas en el Aromo, para un proyecto fallido de una refinería cuestionada, y que hoy se usa justo como pista alterna para el crimen internacional. Realmente, el área a intervenir es menor al 0,3 % del daño que perpetraron sobre el mismo bosque seco tropical en la zona del refugio de vida de Pacoche, para construir el Aromo. Pero entonces, las voces verdes no se oyeron.

Hace pocos días nos visitó una querida exembajadora de un país hermano y nos contaba que había un inversionista que quería desarrollar grandes zonas costeras. En las consultas a actores relevantes del sector constructor recibieron la advertencia de que no se les ocurra Manabí, ya que estaba tomada por el tráfico internacional. ¿Dónde están nuestras prioridades? Dejemos de ser tontos útiles.