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Diario Expreso Ecuador

 

Seres sintientes

La vida de ese pobre perrito que estaba maltratado, terminó en el momento que le clavaron el primer puñal

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Durante mi vida he tenido algunas mascotas. Haciendo mi maestría tuve una perra que se llamaba Bettina. Era maravillosa, la adopté de un refugio pero tenía mucha ansiedad y no paraba de ladrar todo el día, hasta que llegaba de la universidad. Mis vecinos se quejaron muchas veces y al final tuve que regresarla. Fue el peor día de mi vida ya que la quería mucho y me prometí que jamás lo volvería hacer. Después tuve a Guido, un hámster al que le construí un laberinto de botellas de plástico para que pudiera recorrer todo mi estudio y no se aburriera. También le compré una bola trasparente donde lo ponía y me seguía por todos lados. Los hámsteres no viven mucho, pero Guido era especial y vivió tres años, y cuando se salía de su jaula regresaba después de su paseo matutino. Cuando volví al Ecuador empecé a adoptar perros y por el momento tengo cinco, a los cuales los considero mis hijos. Lo sucedido la semana pasada, el hombre que acuchilló a un indefenso perro mientras un amigo de él lo filmaba al matarlo, fue para amenazar a su exnovia: lo mismo le iba a hacer a ella. Este acto constituye una alerta para todos de que algunos seres humanos han perdido lo humano. Todo ser sintiente tiene derechos y en el Ecuador se logró pasar una ley en defensa de todo ser vivo. Los rasgos de posibles criminales se pueden detectar a una temprana edad y la sociedad es responsable de que se identifique a las personas que empiezan maltratando y terminan asesinando seres indefensos por llamar la atención o por diversión. En EE. UU. y en muchos países durante la pandemia empezaron a adoptar animales para que les hagan compañía; lo triste es que cuando volvieron a su vida normal los regresaron. Me acuerdo de Bettina y todo lo que sufrió al dejarla nuevamente en el refugio y el sentido de culpabilidad que tuve y tengo por no haber luchado por ella. Cuántos animales son maltratados diariamente, abandonados a su suerte, buscando comida de la basura y esquivando autos cuando quieren cruzar una calle. La vida de ese pobre perrito que estaba maltratado, terminó en el momento que le clavaron el primer puñal; los siguientes son una enseñanza para todos de que la vida para muchos no vale nada y con la muerte creen dar un ejemplo de poder.

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