Dejen trabajar

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Dejen trabajar

Quemar el año viejo es parte de una tradición familiar y el COE Nacional se está equivocando al tomar la decisión de prohibirlo, afectando económicamente a muchas familias

Siento que a veces las autoridades levantan el dedo para ver en qué dirección viene el viento para tomar sus decisiones. No todos tenemos las mismas oportunidades y el tener la suerte de estar afiliado y por lo menos tener un incremento de $25 en un salario básico, en nuestra región, es un éxito. La canasta básica está por arriba de los $ 700, pero una familia donde trabajan algunos, puede lograr muchos cambios en su vida. El alza salarial favorece a un 5,4 % de los trabajadores, 450.000 empleados, de una población económicamente activa de 8,3 millones de personas. Como sabemos, somos más de 17 millones, sin incluir a muchos inmigrantes no registrados. La vida para muchos no es justa y lo que se proyecta a otros países sobre el Ecuador es su diversidad geográfica, siendo lo más importante la diversidad de su gente y su lucha para salir adelante. La Vía Perimetral es una radiografia de que el que quiere salir adelante lo logra, vendiéndote todo tipo de producto orientado a la necesidad del chofer. Las tradiciones no se quedan atrás; y sí, como dije en algún artículo pasado, no todas son buenas y deberían reinventarse, porque el mundo ha cambiado. Los años viejos han sido una tradición por muchos años en el Ecuador; la idea principal era quemar todo lo malo del año, pero los monigotes eran de tela con aserrín y lo que variaba era la máscara. Esa la podías hacer del personaje que para ti era importante quemar. Con el pasar de los años se han sofisticado, llegando a crear verdaderas obras de arte. No soy amiga de las camaretas, ni de los chispeadores, peor de los tumba puerta, lo que sí amo es la tradición de poder caminar en la Seis de Marzo y ver la actividad económica, la creatividad, la vida y energía que esa calle logra después de Navidad. Quemar el año viejo es parte de una tradición familiar y el COE Nacional se está equivocando al tomar la decisión de prohibirlo, afectando económicamente a muchas familias. Su decisión confunde y enfurece por no tener una visión clara del problema y no prevenir sino lamentar comportamientos aceptados durante todo el año para cerrarlo con dolor y ganas de inmigrar a otro país, porque en el Ecuador todavía se improvisa.