Columnas

Carta de mi hermano

"Honraré su memoria con mis acciones diarias, nunca renunciaré a mis sueños ni dejaré que el mal esté sobre el bien. Buen viaje papá"

Nuestro padre siempre nos apoyó en las cosas importantes. Nunca con bienes materiales, pero con amor, tiempo y mucha paciencia. Él siempre estuvo para darnos consejos, apoyarnos en nuestras decisiones. Mamá y Papá eran ambos seres independientes y lo fomentaron para crear en nosotros fortaleza. Nos inculcó una fuerte ética de trabajo y poder reconocer lo bueno y lo malo. Nunca nos dio bienes materiales o dinero para despilfarrar. Él era una combinación de gratitud y amor. Como adulto, siguió siendo ejemplo de dedicación y ética de trabajo. Fue presidente de la empresa de pintura Sherwin Williams. Sus productos eran de la más alta calidad al mismo precio de la competencia. Siempre daba más sin importar si recibía algo a cambio. Su pasión era Aprofe, que fundó en 1965. Tenía un verdadero cariño a los ecuatorianos; renunció a la ciudadanía italiana y emigró a Ecuador física y mentalmente. En paralelo mejoró la calidad de vida de los habitantes del suburbio de Guayaquil, a donde nos llevaba a pasear en los años 70. Su preocupación era el crecimiento desproporcionado de la población y las repercusiones económicas y sociales en el país. Me sigue asombrando que nunca le preocuparon los bienes materiales y se enfocó en su labor social. Yo no soy así, ni pretendo que todos seamos así, pero es realmente admirable que haya individuos como él. Lo admiro por su ética, por su dedicación. Él tocaba el corazón de las personas que lo rodeaban. Se ganó el respeto y cariño de todos. Su gran satisfacción era ver a la gente progresar y vivir feliz. Se fracturó el húmero unos días antes de morir. Hablamos y me decía que estaba bien, de buen humor y bromeando acerca de la caída. Tres días después, murió. Es irónico que alguien que sobrevivió la II Guerra Mundial como doctor y guerrillero, que le ganó a la tuberculosis, se fue a vivir al trópico, vivió con mi mamá que fumaba dos cajetillas de cigarrillos diarios y se partió el talón de Aquiles, muera de algo tan simple. Se nos fue, todavía en excelente estado, quizás de la mejor manera. Él estaba listo, simplemente estaba disfrutando de la vida y su familia. Se fue contento. Es mi ejemplo. Honraré su memoria con mis acciones diarias, nunca renunciaré a mis sueños ni dejaré que el mal esté sobre el bien. Buen viaje papá.