Columnas

Una riqueza que debemos explotar

"Pero, lo importante no es decir que tenemos trescientas cincuenta millas bajo soberanía económica, sino, dedicarnos a explotarla"

Fue un acierto que nos hayamos adherido a la Convención de Naciones Unidas sobre el Mar, suscrita en Montego Bay, Jamaica, en 1992, después de once años de intensas negociaciones, en las cuales se logró el reconocimiento sobre el derecho a los usos del mar, a todos los estados del mundo, aun a los que geográficamente no tuvieran zonas costeras.

En una interesante reunión, el director de Diario EXPRESO, a la que fueron invitados -a su salón de sesiones- los mayores especialistas que tiene el Ecuador, ellos estuvieron de acuerdo en la decisión tomada.

Ahora nos queremos referir a la Plataforma Continental que, por desgracia, cuando se hizo la reforma al Código Civil, en el art. 609 (ex 625) se estableció que las plataformas o zócalos submarinos, continental o insulares adyacentes a las costas ecuatorianas y las riquezas que se encuentren en aquellos, pertenecen al Estado. En el inciso segundo se considera como plataforma continental o zócalo submarino las tierras sumergidas, contiguas al territorio nacional hasta por doscientos metros de agua como máximo.

En la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (que es ley de la República) en el artículo 76 determina que la Plataforma Continental comprende el lecho y el subsuelo de las áreas submarinas que se extienden más allá del mar territorial y a todo lo largo de la prolongación natural de su territorio, hasta el borde exterior del margen continental, o bien hasta doscientas millas marinas contadas desde las líneas de base en los casos en que el borde exterior del margen continental no llegue a esa distancia, que es el caso de nuestra costa. La diferencia de extensión de la Plataforma Continental en la Convemar es muy superior a la determinada por el Código Civil.

Lo importante en la actualidad es que el Ecuador debe demostrar que tenemos más de doscientas millas de Plataforma Continental en las islas Galápagos, hasta llegar a las trescientas cincuenta millas, lo que debe ser comprobado por la Comisión de Límites de la Plataforma Continental, organismo cuya sede es Nueva York, y donde laboran los mejores geógrafos y geólogos del mundo. Ya nuestro buque Orión está efectuado esos trabajos y, además, puede pedir la asesoría gratuita que da el organismo citado.

Pero, lo importante no es decir que tenemos trescientas cincuenta millas bajo soberanía económica, sino, dedicarnos a explotarla, ya que esta puede ser rica en petróleo, gas y especies marinas valiosas.

Hay que dejar constancia, que, pasadas las doscientas millas, los buques de cualquier nacionalidad pueden pescar, lo que no pueden hacer, es explotar las riquezas que se encuentran en esas profundidades