Columnas

El coronavirus y la economía mundial

'Ahora las bolsas han caído, empiezan los gobiernos a tomar muy en serio los resultados económicos que tendrán que vivir sus países'.

Es difícil expresarse para definir lo que pasa en la humanidad y qué sucederá luego de la presencia del virus, en la mayoría de las naciones. Se ha emprendido una carrera, por lo pronto, para esperar que las empresas farmacéuticas y en qué país se descubra la vacuna de la pandemia que quiere declarar la Organización Mundial de la Salud, entidad inútil llena de burócratas.

La política no ha dejado de intervenir, tanto en lo internacional como en lo nacional, unos quieren culpar a la China expresando que no advirtió, a su debido tiempo, en qué ciudad se presentó el virus. Hubo que esperar muchas muertes y medidas drásticas que tomaron para que se entere el resto de los estados. En cuanto a las medidas internas que dispusieron muchos países afectados se empezó a discutir, sino demoraron mucho o creyeron que a ellos no les llegaría, hasta que iniciaron los cierres de negocios, la libre circulación o el estado de sitio. Para unos, medidas excesivas, para otros decisiones muy demoradas. Caso muy específico fue Italia cuyas consecuencias están superando a la China por la falta de cooperación de la ciudadanía, que no quería someterse a faltar al bar a tomarse su café, comer en un buen restaurante, practicar deportes al aire libre en forma masiva o ir al cine para no perderse su película favorita.

Posibilidades en el futuro

Ahora las bolsas han caído, empiezan los gobiernos a tomar muy en serio los resultados económicos que tendrán que vivir sus países.

Por lo pronto, el presidente de Francia, Macron, ha considerado que el problema no es individual, sino que el Estado debe reforzar su intervención en materia de salud, que esta debe ser privilegiada, frente a las obligaciones que normalmente le señalan las leyes.

¿Seguirá la guerra económica entre Estados Unidos y China?

Por nuestra parte, seguirá, ya parecía que estaban cerca de entenderse las dos grandes potencias mundiales, pero dado el momento difícil que vive el país oriental, Estados Unidos, con seguridad, deseará aprovecharse para descartar a su rival en materia económica.

Pueda que exista la cara buena del coronavirus. La humanidad se dará cuenta que las advertencias sobre los cambios climáticos que ya dan como resultado el deshielo de los glaciales hay que tomarlas en serio. Por las restricciones que se han tomado los vuelos de las compañías aéreas podemos mirar con claridad un cielo despejado. En Venecia, con la suspensión del ingreso por determinados canales de los grandes transatlánticos y el control de las embarcaciones que surcaban por la ciudad, hasta han podido observar con alegría los peces de colores que existen en sus aguas. Al suspenderse las clases, en los hogares puede volver a reunirse la familia y disfrutar de almuerzo y cena juntos. El fútbol, opio del pueblo, ha tenido que pasar a segundo plano y existen reclamos insistentes contra la celebración de los Juegos Olímpicos en Tokio en este año.

En cuanto a Rusia, una vez que consiguió que la Duma le apruebe su elección hasta el año 2036, convirtiéndose en esa forma el gobernante que más años ha estado en el poder, incluyendo a los zares, se ha opuesto a que se disminuya la producción del petróleo en el mundo como lo había decretado la OPEP, desde su sede en Arabia Saudita. Rusia tiene su producción vendida y asegurada.

Dado el precio que cuesta un barril de petróleo, las pérdidas son muy grandes. Estados Unidos se beneficia porque sacar el petróleo del esquito es muy costoso.

Para Venezuela es un golpe mortal porque se ha unido la reorganización de PVDSA, dados los atracos que estaban cometiendo, con el precio actual y con una producción que corresponde al 30% del volumen que obtenían antes.

La situación del Ecuador

Nuestro país tendrá que fijarse nuevamente en la agricultura, la pesca del atún y la venta de camarones. Se debe bajar todo tipo de impuestos y medidas que frenan la libre exportación de estos sustitutos que no están tan amarrados a los precios mundiales. El cierre de negocios y las medidas cautelares tomadas y la enorme deuda por pagar obligan al Estado a preocuparse por el ciudadano afectado por falta de trabajo y la casi nula producción de nuestras industrias. Además tenemos que olvidarnos por bastante tiempo del turismo que en algo nos ayudaba.

Las medidas de las iglesias

Las iglesias también se han unido para cooperar con la medida de evitar aglomeraciones y están usando los métodos modernos del internet. Tanto El Vaticano, como La Meca están vacías de fieles para evitar el contagio por el contacto personal.

Se nos escapan tantas otras cosas que ha demostrado la debilidad de nuestro planeta, pero nos queda la esperanza de superar esta epidemia, como la lo hizo con la fiebre española, el dengue y más pandemias que nos han azotado en otros tiempos. Aunque quedamos advertidos, al planeta hay que cuidarlo. Menos producción de armas, menos guerras, menos matanzas y odios tribales y más producción de bienes para impedir las diferencias sociales que son un buen pretexto para liquidarnos entre nosotros mismos.