Lavarse la cara

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Lavarse la cara

"Estos legisladores han prácticamente equiparado que funcionarios de una empresa privada dispongan libremente de los bienes que son propiedad de esa empresa con peculado"

No es secreto para nadie que los niveles de credibilidad (y ni se diga de popularidad) de la Asamblea Nacional son, por decir lo menos, paupérrimos. Esto se debe no solo a su incompetencia e inacción frente a los grandes desafíos que se han presentado los últimos cuatro años en el país, sino a los ya probados actos de corrupción: diezmos, reparto de hospitales, mal uso de credenciales de asambleísta, etc. En este contexto, esta Asamblea de quienes en su mayoría son impresentables, aprueba una reforma al COIP que entre varías disposiciones incluye una nueva conducta sancionada que me llamó mucho la atención: “Actos de corrupción en el sector privado”. El título de por sí llama la atención, pero leer el contenido se convierte en una película de terror. ¡Estos legisladores han prácticamente equiparado que funcionarios de una empresa privada dispongan libremente de los bienes que son propiedad de esa empresa con peculado! ¡Tratan las “dádivas” a privados casi como sobornos en un proceso de contratación pública! Que intento más patético de esta institución de lavarse la cara e ignorar groseramente la paja en su propio ojo para inventarse la del ojo ajeno.

No espero que nuestros legisladores se encuentren familiarizados con los métodos que sí son eficientes para la prevención de estos actos, como los códigos de buen gobierno corporativo, pero espero, al menos, que no pretendan meter en un mismo saco a quienes nos roban la plata a todos los ecuatorianos con quienes manejan sus propios negocios. Otra cosa que agregar: la inmensa mayoría de asambleístas no han creado un solo empleo a lo largo de su vida.

Lo que más me preocupa es que con esto le han dado una herramienta excelente a fiscales malintencionados para interpretar cualquier acto de administración como un delito y perseguir a la empresa privada. A pesar de esto, dicen estas lumbreras del sentido común, que su intención es incentivar la inversión privada.

Les ruego me disculpen el tono, no es mi estilo usual, pero en un país donde la inversión escasea este tipo de intentos de redención ideológica indignan a cualquiera.