Columnas

El guardián

Según la mitología griega, Cerbero, un perro de tres cabezas y cuello erizado de serpientes, nacido del gigante Tifón, tendido en un antro a la orilla del río Estigia, guardaba la puerta del inframundo y del palacio de Hades, Dios de los infiernos, hijo de Cronos y hermano de Zeus. Su misión: que nadie pueda regresar al mundo de los vivos. Dante, en La Divina Comedia, también creó guardianes para custodiar cada círculo del infierno.

El diccionario de la Real Academia Española define la palabra guardián como la persona que guarda algo y cuida de ello. Nuestro país tiene un guardián y su misión es cuidar las cuentas de la nación, se denomina contralor general del Estado. La Constitución define que la Contraloría es un organismo técnico encargado del control de la utilización de los recursos estatales y de las personas jurídicas de derecho privado que dispongan de recursos públicos, señalando que, de ser el caso, puede declarar responsabilidades administrativas y civiles culposas, y si la acción amerita, declarar indicios de responsabilidad penal. Lamentablemente, de acuerdo con la investigación abierta por Fiscalía, lejos de cumplir con su delicada y sagrada misión de proteger los escasos fondos de la República, el “guardián” de nuestras cuentas, el que debía custodiar nuestros dineros, ha perjudicado al Estado en contubernio con altas autoridades de Gobierno y según parece, con algunas autoridades de libre elección, en aras de enriquecerse ellos y sus familiares mediante sobornos para desvanecimiento de glosas y cobro de planillas. Si ya el delito de delincuencia organizada es indignante, lo es más al comprobar, de acuerdo con la acusación realizada, que este no ha sido una acción aislada, sino un mecanismo establecido y de tracto sucesivo, heredado de un contralor a su sucesor. En Ecuador tenemos al contralor titular sentenciado y prófugo de la justicia, y a su subrogante en la cárcel, acusado por Fiscalía del mismo delito y de usar exactamente, el mismo sistema de extorsión. Su misión era noble y no supieron cumplirla. El país espera que la Fiscalía y la función Judicial cumplan su trabajo.