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Joaquín Hernández Alvarado | Álvaro Uribe, líder latinoamericano

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El liderazgo gana autoridad por persuasión y credibilidad, por su capacidad de razonamiento

La semana pasada, el expresidente colombiano Álvaro Uribe (2002-2010), invitado por la Universidad Espíritu Santo -UEES-, dictó una conferencia magistral sobre Liderazgo y manejo de crisis. Durante casi dos horas, un auditorio completo siguió atento y animoso su exposición de las teorías modernas y contemporáneas del liderazgo (Abraham Lincoln, Katherine Moss Kanter, Warren Bennis, John Kotter, entre otros) explicadas con los desafíos que le tocó afrontar como primer mandatario de su país, como político y como persona humana, sazonado todo con su exquisito humor paisa y la sencillez y calidez típica de los grandes líderes.

Uribe insistió en la necesidad de los líderes. Estos no solo son gerentes porque administran sino porque innovan; no solo aceptan la realidad, sino que la investigan; no se limitan a hacer las cosas bien, sino que hacen lo que es correcto. En definitiva, no buscan el control, sino que se concentran en la generación de confianza. El liderazgo gana autoridad por persuasión y credibilidad, por su capacidad de razonamiento. La mera imposición del poder, el obligar a rajatabla no es propio del liderazgo. Fue notable su énfasis en la persuasión basada en razones y en el tratamiento de la gente como persona y no en la imposición vertical del poder, énfasis que lo aleja de visiones como la de Maquiavelo.

Uribe habló de su experiencia como presidente colombiano, pero también de la que tuvo y tiene con líderes latinoamericanos, incluso aquellos contrarios a sus principios y visión de la democracia, como Hugo Chávez. Sus anécdotas con este último y con los demás presidentes del socialismo del siglo XXI muestran su valor y decisión para enfrentar escenarios donde se está en minoría. No eludió explicar por qué procedió al ataque en 2008 en Angostura, que culminó en una crisis internacional pero que nunca fue contra el pueblo ecuatoriano. Tampoco dejó de hablar de sus éxitos y fracasos con las negociaciones para la liberación de cautivos con los grupos terroristas de las FARC. No hay que olvidar que el concepto de guerrilla narcoterrorista proviene de su administración.

Durante su exposición mostró su liderazgo, su afecto por la gente, su impresionante memoria y su capacidad de ser persona. Al final, muy merecidamente y haciendo honor de su alto y riguroso nivel académico, la UEES le otorgó el doctorado ‘honoris causa’.