Jeannine Cruz | Lo que el Ecuador exige hoy
Lo que viene exige altura, diálogo y un sentido profundo de responsabilidad histórica
Tras la consulta popular, el país entra en una etapa donde resulta indispensable tener claridad sobre lo que viene. El Ecuador se ha pronunciado y es respetable el sentir del soberano, eso obliga a identificar los caminos que nos quedan para seguir avanzando, pero también que esos caminos deben construirse con dirección, responsabilidad y madurez. En este escenario, la Asamblea Nacional tiene un papel crucial: debe ser la institución que también marque con claridad el rumbo del país.
El Ecuador requiere que los legisladores dejen de lado intereses partidistas, cálculos personales y rivalidades estériles. El país está cansado de la confrontación y espera que sus representantes piensen primero en el bienestar colectivo. Este poder del Estado tiene ante sí el reto de demostrar que sí es posible legislar con visión nacional, con serenidad política y con auténtico compromiso democrático.
Los temas urgentes no admiten dilaciones. La seguridad debe ser prioridad absoluta y eso implica revisar leyes, fortalecer los sectores estratégicos y asegurar que estén alineados con la defensa nacional. El país no puede darse el lujo de mantener vulnerables áreas sensibles como energía, telecomunicaciones o infraestructura crítica.
Al mismo tiempo, es indispensable abrir la economía para atraer inversión, generar empleo y dinamizar al sector productivo. Este no es un desafío solo del Ejecutivo: necesita una Asamblea que legisle con inteligencia, que modernice normas obsoletas y que construya un marco jurídico que dé certeza y confianza.
La madurez política que exige este momento implica entender que el país no puede avanzar dividido. Se necesita unidad para fortalecer la economía, mejorar la salud, garantizar educación de calidad y crear oportunidades reales para las familias.
Lo que viene exige altura, diálogo y un sentido profundo de responsabilidad histórica. La Asamblea tiene la oportunidad y (el deber) de ser la institución que ayude a encaminar al país hacia estabilidad, crecimiento y seguridad. El Ecuador necesita decisiones firmes, consensos amplios y una visión de futuro que responda a las verdaderas necesidades de la gente.