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Renegociación

"Más importante aun es el símbolo de confianza que este hito representa para Ecuador"

Reporta Bloomberg que la reciente renegociación de la deuda externa ecuatoriana es el primer acuerdo de este tipo alcanzado por medios exclusivamente telemáticos.

Aunque aquello parezca poca cosa para un titular, muestra la clave de modernidad con la que Moreno habrá confiado originalmente en este gabinete.

Cierto es que golondrina no hace verano y que la economía nacional enfrenta dificultades que ponen a Martínez en un duro predicamento ante instituciones y personas; pero la renegociación trasciende lo inmediato. Reordena y reperfila tramos de deuda que fueron negociados a tasas estratosféricas desde el gobierno anterior y se proyecta hasta 2040. Su temporalidad atañe a una generación.

Más importante es el símbolo de confianza que este hito representa para Ecuador. Recordemos que durante años las personas que confiaban en Ecuador eran las televidentes de Telesur.

Sobre todo en las relaciones internacionales, caracterizadas por negociaciones multipartes, las percepciones predominan y entre ellas la confianza es sin duda la primera. No abunda resaltar que una negociación así requiere perseverancia, ‘expertise’, pero sobre todo un liderazgo empático y optimista que supere cuestionamientos, incluyendo demandas internacionales. Lograr esto en pandemia y sin interacción física, es un mérito, más aún cuando la Asamblea Nacional debate en estos días impedir que las personas privadas celebren contratos por medios electrónicos, en una ley que será votada electrónicamente (¡Plop!).

Es el día y la noche respecto a la denuncia correísta de la deuda externa en 2008. Mientras aquella fue recibida como engañosa e incluso dolosa por inversionistas y gobiernos, la actual es difundida y catalogada en términos que pavimentan la vía para más y mejores acuerdos en una economía que tanto los requiere. Mientras la renegociación anterior disparó un largo ciclo de desmejora en las condiciones de acceso a mercados de capital, además de abaratar la deuda mal contraída por predecesores, esta mejora las condiciones en las que nosotros y nuestros hijos nos relacionaremos con un mundo globalizado