Columnas

Futuro

"Pero en general la gente está más distraída en salvar los platos que en prepararse para los desafíos que se vienen"

El mundo ha cambiado y aunque la melancolía nos haga pensar a veces que el pasado volverá, aquello nunca pasa. Con o sin pandemia, el hoy es distinto que el ayer y el futuro, ni se diga. El mundo es de quienes mejor se proyectan en el futuro, no de quienes lo reniegan.

Para tomar decisiones, el diagnóstico actual manda. Hay algunas cosas que no sabemos, pero hay muchas que sí conocemos y es sobre ellas que podemos tomar decisiones.

Usemos de ejemplo un brevísimo diagnóstico de las nuevas desigualdades sociales, aquel criterio sobre el que tantos expertos hacen depender la paz social: poblaciones de riesgo versus poblaciones de bajo riesgo, quienes trabajan en industrias sensibles al contacto versus quienes pueden cómodamente teletrabajar, quienes son nativos digitales versus quienes aún responden a la era de Gutenberg.

Trastocadas las cosas como están, conviene preguntarle a padres de familia, a las instituciones educativas, a las empresas, a las organizaciones de asistencia y obviamente al Gobierno, qué están haciendo para atacar la nueva realidad: potenciar las capacidades existentes y ayudar a quienes requieren nuevas capacidades para que no pierdan el tren.

Lo vemos en algunas instituciones educativas, lo vemos en algunos hogares, pero en general la gente está más distraída en salvar los platos que en prepararse para los desafíos que se vienen. No hay cómo culpar a las personas cuando su economía está atravesando por uno de los peores momentos de las últimas décadas: esa es evidentemente la culta de un gobierno que dejó quebrado al Estado y a sus instituciones.

Pero si bien la economía en soletas es una herencia del gobierno anterior, la proyección al futuro pos-COVID19, sobre todo para quienes requieren la intervención del Estado, es sola y exclusivamente una tarea del actual gobierno. Creo que en lugar de jugar a policías y ladrones, preocupándose exclusivamente de la emergencia y de quienes lastran el futuro en lugar de quienes tienen la voluntad para construirlo, las autoridades deberían estar destinando sus esfuerzos a proyectar al país hacia un futuro mejor.