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“Los pagos electrónicos no son una novedad“

En el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional pasa desapercibida la referencia al necesario y urgente recurso a medios de pago electrónicos. Sin contacto, sin logística física, con transparencia... Hablar de esto en pleno siglo XXI es como hablar de carretas en el siglo XX.

Los expertos en innovación coinciden con economistas del desarrollo en el similar desafío que enfrentan empresas y economías maduras a la hora de reinventarse. Siempre será más difícil transformar instituciones sólidas con un ‘modus operandi’ consolidado; siempre será más fácil realizar cambios abruptos para los líderes de una economía en constante crisis. Recordemos que crisis significa cambio.

Los pagos electrónicos no son una novedad. En ninguno de los países donde operan la economía ha sufrido. Las transacciones internacionales son así cada vez más. Para que la adopción de rieles de pago electrónico tengan todas sus ventajas, el dinero electrónico cobra sentido. Y mientras antes se recurría a conceptos tradicionales de dinero, administrados por bancos centrales, hoy en día los gobiernos invierten en la creación de criptomonedas y mercados de valores en los que transarlas.

El mismo Fondo empezó este año a producir documentación. Por oposición a conceptos tradicionales de moneda centralmente producida y controlada, es mejor dotar a los sistemas económicos de divisas digitales creadas y administradas en cadenas de bloques descentralizadas. Para analistas, periodistas, inversionistas, reguladores o ciudadanos, disponer de información transparente sobre el volumen de dinero en circulación, ubicación, movimiento, entre otras facilidades de seguridad y transparencia, hace palidecer a los sistemas monetarios tradicionales.

Cierto es que la tradición política y económica de países como Ecuador se presta para la desconfianza en estos temas. Inestabilidad y corrupción no son particularmente buenos consejeros para dar certeza entre agentes económicos, contrario a lo que requieren cuestiones de este tipo. Ecuador es sin embargo una economía pequeña, dolarizada y con necesidad de liquidez, podemos lograr bienestar.