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Recuerden: los protectores del ‘statu quo’ argumentan inhibidores regulatorios o tecnológicos’.

Encontré el otro día un interesantísimo podcast sobre innovación en mercados financieros. Camarón que se duerme se lo lleva la corriente, pensaba, mientras escuchaba entrevistar a David Brear, el gerente de la influyente consultora en transición digital financiera 11FS.

Su tema: el sangriento proceso de adaptación que viven los grandes jugadores del mercado financiero mundial frente a tecnologías disruptivas como cripto.

Mientras instituciones como el consorcio para pagos internacionales Swift patinan desde el 2015 evaluando opciones para modernizar su sistema tipo telégrafo, organizaciones tan diversas como MasterCard, Société Générale, Credit Suisse, Paypal o Venmo ya ofrecen pagos o inversiones nativas de cripto. Mientras el primero depende de digitadores y verificadores en varias partes del mundo, con limitaciones horarias y frecuentes errores, los segundos saltaron a la inmediatez y a servir a sus usuarios 24/7, a una fracción infinitesimal de costos.

Lo que frena a los incumbentes a la hora de modernizarse es, según Brear, su propia naturaleza y la timidez de sus liderazgos.

Como sucede en otros sectores, según el experto, los protectores del ‘statu quo’ argumentan inhibidores regulatorios o tecnológicos, pero todo se resume, en sus palabras, a barreras culturales al cambio: “la forma en que siempre lo he hecho es la forma en que lo haré”. Allí es donde se diferencian las organizaciones con liderazgos proactivos de las que están viendo las cosas pasar: 55 de los 100 mayores bancos del mundo en activos administrados ya tienen exposición a cripto, según Blockdata. Lo que nos lleva a preguntarnos qué podemos esperar del mercado financiero ecuatoriano y regional en los próximos años. Sin ir muy lejos, desde hace pocos días cualquier persona puede abrir cuenta en Binance y mover su plata en digital haciendo depósitos desde su cuenta de banco local.

Esto no es cuestión de una interfaz digital que maquille en pantalla lo que por detrás sigue haciéndose como en la época de la imprenta o del escáner. Esto es economía en red. Solo por su conveniencia, las soluciones 100 % virtuales serán pronto estándar.