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Haga negocio conmigo

Debemos como país apoyar decididamente esta iniciativa y otras similares, como la de la Alianza del Pacífico. 

Este 12 de febrero pasado el presidente Lenín Moreno visitó al presidente de Estados Unidos Donald Trump en la ciudad de Washington D.C. Luego de los pertinentes saludos y actos protocolarios, ambas delegaciones, la ecuatoriana y la estadounidense, establecieron una agenda de trabajo para discutir varios temas de interés común. Como punto relevante al final del encuentro, en una rueda de prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el presidente Trump y el presidente Moreno anunciarían el interés bilateral de iniciar conversaciones tendientes a la firma de un tratado de libre comercio entre ambas naciones.

Hace dos semanas comentaba en esta columna el fallido acuerdo entre Queens, Nueva York y la gigante del comercio electrónico Amazon. La negociación a la que habían llegado Amazon y las autoridades locales de Nueva York era que Amazon establecería uno de sus dos nuevos ‘headquarters’ en Queens N.Y. con la creación de 25.000 empleos directos y billones de dólares en inversión en los próximos años. Contrario a lo que se fijaban muchos, lo más importante del acuerdo no era la inversión inicial billonaria y los 25.000 nuevos empleos. 

Lo substancial de la negociación era construir y encender un motor económico gigantesco que dinamizaría de manera inexorable los negocios y la economía locales para siempre. Un circulo virtuoso de prosperidad, no solamente para beneficio de Amazon y Bezos, sino para toda la sociedad en su conjunto, pues pequeños y grandes negocios también se favorecían. Y aquello hubiera significado más empleo, más generación de riqueza, y si, también más impuestos.

El acuerdo no prosperó, pues fue torpedeado por el dogmatismo socialista de la representante del distrito 14º de Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez. Para la representante AOC era inaceptable conceder cerca de 3 billones de dólares en beneficios fiscales que Amazon pedía como contraprestación para establecerse en Nueva York.

Apelando a la vieja retórica socialista de estigmatizar a Amazon y Bezos con la conjetura de que su éxito empresarial se debe a prácticas oscuras y a una supuesta explotación laboral, AOC logró que estos desistan de la idea de invertir en Queens, y que se vayan a Nashville y Virginia. La miopía y ambición política de AOC dejó como gran perdedor a Queens, NY.

Los tratados comerciales entre países tienen como objeto el derribar barreras arancelarias y regulatorias de forma tal de estimular las inversiones y el libre comercio entre naciones. Se abre el país a nueva inversión extranjera y se abren mercados para exportar. Además, nos pone en igualdad de condiciones para competir con nuestros productos con los países que ya han logrado acuerdos similares.

Esta ventana de oportunidad que se nos ha abierto para poder firmar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, producto de la visita del presidente Moreno al presidente Trump, es fundamental para el Ecuador. 

Debemos como país apoyar decididamente esta iniciativa y otras similares, como la de la Alianza del Pacífico. 

Tengamos más mentalidad Nashville y menos complejos de inferioridad tipo Alexandria Ocasio-Cortez. Es hora de que el Ecuador deje de ser “el eterno perdedor”.

¡Hasta la próxima!