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Eso nunca funcionará

"Después de 115 días de dirigismo colectivista queda claro que el darwinismo se dará con toda su crudeza en el ecosistema social ecuatoriano"

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"Los que logren adaptarse al cambio perdurarán y los anquilosados al pasado desaparecerán".expreso

“Eso nunca funcionará” es un libro escrito por Marc Randolph, cofundador y primer presidente de la gigante de entretenimiento digital Netflix.

Uno de los hechos más relevante del libro es el relato de Randolph acerca de la visita que hicieran él y sus socios, allá por el año 2000, en medio de la crisis de las puntocoms, a la compañía de renta de películas Blockbuster. El motivo de la visita era ofrecerles Netflix en venta por apenas 50 millones de dólares.

John Antioco, CEO de Blockbuster, en un grave y costoso error estratégico, desistió de la compra de Netflix al considerar que la histeria por las puntocoms era totalmente desproporcionada. Veinte años después, Netflix es una empresa cuya valoración bursátil supera los 194 billones de dólares, es decir 3.880 veces el precio ofertado a Antioco. Mientras tanto, Blockbuster quebraría en el año 2.014.

Después de 115 días de dirigismo colectivista queda claro que el darwinismo se dará con toda su crudeza en el ecosistema social ecuatoriano; los que logren adaptarse al cambio perdurarán y los anquilosados al pasado desaparecerán.

Desde el inicio de la pandemia y con unos costos enormes para todos, las notarías del país paralizaron por más de 40 días muchos de sus servicios por la necedad, por miedo o por la costumbre de insistir en la modalidad presencial para los actos notariales. Por suerte, con la recientemente aprobada ley de apoyo humanitario, se dispuso que el Consejo de la Judicatura reglamente el uso de herramientas tecnológicas para que los actos notariales, salvo aquellos cuya naturaleza lo impidan, puedan ser realizados de manera remota y electrónica.

Las ventajas de la modalidad digital sobre la presencial para los actos notariales son innumerables. Comenzando por ser actos mucho más seguros contra fraudes por su propia naturaleza tecnológica. A su vez, el soporte informático puede ser prestado por varios proveedores del servicio, lo que garantiza eficiencia, libre competencia y tecnología de última generación. Los costos al usuario de desmaterializar los cierres contractuales, notariales, y registrales deberían bajar al reducirse costos operativos y tiempos de ejecución. Por último, la digitalización resulta más conveniente desde el punto de vista de bioseguridad, comodidad y conveniencia, no solo para el ciudadano, sino también para las empresas, instituciones financieras, públicas, GAD, registradores de la propiedad y claro, los mismos notarios.

En definitiva, esperamos que el Consejo de la Judicatura y los notarios entiendan que la tecnología sí funcionará y es el ‘deus ex machina’ que nos puede sacar de la dimensión Blockbuster en la que nos encontramos y llevarnos a la dimensión Netflix que los tiempos modernos y las circunstancias exigen.

Contaría Marc Randolph en su libro que, después de que John Antioco desistiera de su interés en Netflix y de regreso ya a Santa Cruz, CA, les dijera a sus decepcionados socios: “Bueno, dije parodiando un brindis y haciendo una pausa. Sonreí sintiendo el pecho lleno de determinación. Blockbuster no nos quiere… Así que está claro lo que tenemos que hacer. Sonreí. No pude evitarlo. Parece que vamos a tener que destruirlos”.

¡Hasta la próxima!