Columnas

La fuerza de las ideas

"Nunca sabremos si los próceres de Octubre tenían realmente claro el alcance que lograrían sus actos. Lo cierto es que la independencia de Guayaquil no surgió espontáneamente"

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino”.

Esta reflexión, atribuida al pequeño gigante Mahatma Gandhi, denota la causalidad que existe, para bien o para mal, entre nuestros pensamientos y nuestro destino.

Así mismo, a nivel de pensamiento político, son las ideas seductoras las que impulsan revoluciones políticas que determinan el destino de múltiples generaciones. Esa relación ideas-destino es la diferencia entre sociedades libres y prósperas como la estadounidense, la alemana o la japonesa y pueblos sometidos y miserables como el cubano, venezolano o norcoreano. Hechos y no palabras que le dan una transcendencia importantísima al pensamiento político y a sus consecuencias.

En el mes del Bicentenario de la Independencia de Guayaquil hemos rememorado con orgullo la gesta del 9 de Octubre de 1.820. Es indudable que la independencia de Guayaquil se convertiría en el efecto dominó que desencadenaría el fenómeno independentista en el Ecuador.

Nunca sabremos si los próceres de Octubre tenían realmente claro el alcance que lograrían sus actos. Lo cierto es que la independencia de Guayaquil -hecho fundamental para la independencia del Ecuador- no surgió espontáneamente, sino que fue un proceso que fue madurando en función del debate ideológico, siendo José Joaquín de Olmedo su mentor más distinguido.

Este destacado político, abogado y poeta guayaquileño fue probablemente el liberal más notable del Ecuador, si consideramos su protagonismo a escala nacional e internacional.

No solamente fue el líder más preponderante de la Independencia de Guayaquil, sino también fue diputado en las Cortes de Cádiz, Presidente de la República de Guayaquil y Vicepresidente del Estado del Ecuador. ¿Cuál fue la fuente de inspiración de Olmedo para impulsar la revolución más importante de nuestra historia?

En esta columna hemos resaltado tres eventos supremamente importantes para la libertad y prosperidad mundial, curiosamente acaecidos en un periodo de apenas 34 años: La declaración de Independencia de los Estados Unidos en 1.776, la Revolución Francesa en 1.789 y las Cortes de Cádiz en 1.810.

En el Siglo de las luces, la Ilustración contó con pensadores de la dimensión de Adam Smith, Immanuel Kant, Thomas Jefferson, Jeremy Bentham, Voltaire y Jean-Baptiste Say que marcaban huella en el pensamiento político mundial. ¿Qué tanto influenciaría en José Joaquín de Olmedo esta forma liberal, individual y relativamente novedosa de organización social?

Creo que quien conozca el pensamiento político y la vida pública de Olmedo no dudará de su profundo y marcado liberalismo, por lo que, si realmente admiramos la enorme figura política de Olmedo, es seguramente porque somos rebeldes a la pleitesía y extasiamos ante la libertad.

Libertad que es efímera y esquiva porque, como diría Gandhi y lo tenía clarísimo Olmedo, cuida tus pensamientos que subordinan tu libertad a terceros, porque pensando así la esclavitud y el sometimiento se convertirán en tu destino.

¡Hasta la próxima!