Columnas

Ecuador versus Uruguay

"Si a los resultados económicos de la estrategia nos referimos, la caída esperada del PIB en Uruguay para este año está estimada en -3,75% mientras que en Ecuador la caída se prevé estará entre un -7,60%

En las eliminatorias de los mundiales de fútbol de Japón 2002 y de Alemania 2006, Ecuador y Uruguay jugaron sendos partidos decisivos en los que la Tricolor obtuvo su pase definitivo a ambas citas mundialistas. Aquellas veces, nuestras estrategias futbolísticas fueron superiores a las uruguayas y logramos clasificarnos de manera justa a costa de ellos. Casi 20 años después, la vida nos pondría a ambos un reto mucho más grave; la pandemia del COVID-19, donde, así como en el fútbol, impondríamos diferentes estrategias.

En marzo de 2020, la pandemia del coronavirus llegaría a Latinoamérica por lo que los gobiernos de Ecuador y Uruguay tuvieron que decidir qué táctica usar para combatirla.

El gobierno uruguayo del presidente Luis Lacalle Pou -flamantemente posesionado ese mismo mes- decidió, fiel a sus principios liberales, negarse a decretar un encierro forzoso. No obstante de aquello, hizo particular énfasis en la importancia de que la población implemente, en la medida de sus posibilidades y realidades, estrictas medidas de distanciamiento social y bioseguridad.

No faltaron voces de rechazo a lo voluntario del encierro, particularmente provenientes del sector sanitario uruguayo, ante las cuales el presidente Lacalle Pou replicó que se negaba a meter preso a un uruguayo que tuviera que salir por necesidad a “ganarse el peso diario”.

En Ecuador, a contrario sensu, se decidió ir por la medida fácil y colectivista de decretar la cuarentena obligatoria. El Leviatán y la Gestapo criolla las aplicaron con furia y por ahí continúan algunos con ínfulas de matachines folclóricos.

Han pasado 108 días ya desde que se implementó la cuarentena obligatoria en Ecuador y la voluntaria en Uruguay. Los resultados al día de hoy, aunque parciales, están a la vista.

El Ecuador, de acuerdo con el Financial Times, tendría la tasa de mortalidad más alta del mundo -1.260 muertes por millón de habitantes- o 21.500 muertes por COVID-19. Uruguay tiene una tasa de mortalidad 157 veces menor que Ecuador -8 muertes por millón de habitantes- con solo 27 muertes por COVID-19.

Si a los resultados económicos de la estrategia nos referimos, la caída esperada del PIB en Uruguay para este año está estimada en -3.75% mientras que en Ecuador la caída se prevé estará entre un -7.60%. Es decir, la caída del PIB es el doble de grave en Ecuador vs. Uruguay.

Como siempre, la correlación entre libertad y prosperidad, económica y sanitaria, es incuestionable. En este partido, la libertad uruguaya goleó inmisericordemente a la tribu ecuatoriana. Se requiere tener algo de vanidad y encontrar causalidad donde no la hay para auto declararnos modelo exitoso en manejo de pandemias.

No llama la atención, pues la negación de la evidencia es la característica principal del colectivismo y sus acólitos. Siempre ha sido así y siempre será así.

Uno de los cierres de película más epilogales fue el de Al Pacino en el papel de John Milton o Satanás en la película El abogado del diablo, cuando luego de conseguir una entrevista del exitoso abogado Kevin Lomax dijera: “Vanidad, definitivamente mi pecado favorito”.

¡Hasta la próxima!