Cuestión de liderazgos

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Cuestión de liderazgos

"Lo increíble del tema es que muchas de las medidas adoptadas simplemente no resisten explicación racional alguna"

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"Al final del día, es cuestión de liderazgos, y simplemente observar qué es lo que históricamente ha funcionado en el mundo, y lo que no lo ha hecho..."Adrián Peñaherrera

Hay varios tipos de liderazgos políticos, todos con sus características particulares. Existen los liderazgos positivos que conducen a una sociedad a superar adversidades, a mejorar su calidad de vida y eventualmente a progresar. Penosamente, también existen liderazgos negativos cuyos efectos son precisamente lo contrario: complacencia a la mediocridad, empobrecimiento, subdesarrollo e injusticia. En aquellas sociedades donde impera un liderazgo positivo se promueven las libertades individuales, se garantiza el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad dentro de un entorno de igualdad ante la ley. En aquellas sociedades donde impera un liderazgo negativo, lo usual es encontrar colectivismo, pobreza, subdesarrollo e injusticia.

¿Cómo actúa generalmente un liderazgo político mediocre? Comienza por disponer cualquier babosada, eso sí con firmeza absoluta, porque es preferible quedar como tarado que como blandengue. Las formas son muy importantes, por lo que mostrarse rodeado de harto fantoche en actitud prepotente, histriónica y estridente, resulta fundamental. Luego tocará sostener a ultranza cualquier mamarrachada, porque el líder es infalible y siempre decidirá mejor que nosotros mismos, pues los individuos somos todos ignorantes, brutos, e interdictos.

Este 21 de diciembre se decretó un estado de excepción por 30 días donde nuevamente nos impusieron restricciones y limitaciones a nuestras libertades. Lo increíble del tema es que muchas de las medidas adoptadas simplemente no resisten explicación racional alguna. ¿Quién entiende, por ejemplo, el beneficio de la restricción vehicular, los horarios restringidos de la actividad comercial o el cierre de playas y espacios públicos al aire libre? ¿Realmente se justifica obligarnos a solventar el inmenso costo que estas medidas conllevan, simplemente para satisfacer el miedo y las inseguridades del Leviatán? Lo grave es que, con el pasar del tiempo, se ha demostrado la poca o ninguna eficacia de este tipo de medidas y que no hay evidencia concluyente de que las cuarentenas funcionan.

¿Cómo actuaría, a ‘contrario sensu’, un liderazgo político positivo? Enfatizaría primero que la libertad individual conlleva la grave responsabilidad de cuidarnos a nosotros mismo y a nuestros vulnerables. Los altos niveles de adrenalina y decibeles que parecieran generar esas energías ávidas de protagonismo los usara no para reprimir, sino para involucrar en la lucha contra la pandemia a nuestros mejores protagonistas: los privados, dejándolos actuar libremente y sin cortapisas, en una actitud más de confianza y menos de suspicacia. Estoy convencido de que así se combatiría de mejor manera esta pandemia, comenzando por toda la logística necesaria para la vacunación rápida y masiva de la población. Una medida esa sí importantísima y efectiva que salvará vidas y consecuentemente la economía. Al final del día, es cuestión de liderazgos, y simplemente observar qué es lo que históricamente ha funcionado en el mundo, y lo que no lo ha hecho, porque, aunque nos toque pasar este fin de año encerrados y empobrecidos, estamos vivos y mientras lo estemos, no estaremos nunca derrotados.

¡Feliz año 2021!