Columnas

Viernes 12

Lo único que queda es que se abran las urnas demandadas y que la transparencia calme los ánimos. Más allá de eso, queda lo que aún no se pronuncia. Esto es día a día.

La semana pasada describí tres posibles escenarios para segunda vuelta: Arauz- Lasso, Arauz-Yaku y la posibilidad de que la palabra “fraude” fuera la que describa este proceso electoral. En el último escenario no ahondé bajo la justificación de que en el caos se reduce la capacidad de realizar proyecciones. Excusa. En el fondo caí en la lógica, o falacia, de “si no se nombra, no existe”. Cuando terminé de escribir poco iba a imaginar que el resultado final sería preliminar: una combinación (fatal) de las tres. Este artículo busca: (i) plantear hipótesis de cómo llegamos donde estamos y (ii) establecer posibles resultados ante diferentes escenarios. ¿Queremos entender esta “sorpresa”? Ahí está parte del problema: la desconexión de las élites de la realidad. La campaña de Lasso se basó en una falacia de falso dilema: o Guillermo Lasso o Venezuela. Él era la única opción, por lo tanto, no darle el voto significaba desperdiciarlo. No solo su campaña, sino su círculo cercano y voceros ciudadanos apeló a la inmoralidad del elector en escoger cualquier otra opción que no sea la 21-6. Esa visión limitada salió cara. Se confió en encuestas partícipes en esta dicotomía, en vez de optar por escuchar las intenciones de jóvenes y de sectores socioeconómicos más allá del metro cuadrado. No se puede imponer candidato; así el voto “útil” terminó disminuyendo significativamente la posibilidad de vencer al correísmo en segunda vuelta, pues el escenario actual es sombrío: Pachakutik se siente vencedor y para ellos es una realidad intersubjetiva que les robaron. Ante eso el puente (antes ya difícil) con Guillermo Lasso ha sido quemado. Arauz en este tiempo de desgaste va a reforzarse especialmente con el “voto Hervas” que está dividido. Es un error afirmar que “3/4 partes votó en contra del correísmo”, peor ese salto lógico de que va a unirse (endosarse) en segunda vuelta. En ese universo de votantes están también quienes pudiendo votar por Arauz encontraron una opción con la que conectaron, nada más. Lo único que queda es que se abran las urnas demandadas y que la transparencia calme los ánimos. Más allá de eso, queda lo que aún no se pronuncia. Esto es día a día.