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"...el Municipio logró acordar con el Ministerio de Salud la administración de 1,8 millones de vacunas. Esa será su prueba de fuego"

Este mes dediqué un artículo a las amenazas del Municipio de Guayaquil a Pfizer, detallando por qué si esta acción equivalía a arar en el mar, se había encabezado la cruzada desde el Sillón de Olmedo. En resumen: unirse a las voces críticas del gobierno central y ganar puntos en el proceso, no solo en popularidad, sino en autoridad. Aclaremos el panorama: los desafíos que ha tenido que enfrentar Cynthia Viteri al año de estreno de su gobierno fueron anormales. En 2019 ya con un desafío inusual en el país: llenar los zapatos de su antecesor. Jaime Nebot se erigió en sinónimo de Guayaquil. Juan Pueblo usa guayabera desde su administración. Convirtió su palabra en ley y ese fue nuestro referente de autoridad. En el imaginario colectivo, Guayaquil era bastión de libertad, capaz de resistir incluso ataques recibidos durante la época correísta. El traspaso a una nueva administración no iba ser fácil. En especial luego de octubre de 2019, cuando la “defensa de Guayaquil” ante el avance de la insurgencia estuvo a cargo del exalcalde y no de quien desempeñaba el cargo. En marzo de 2020 se murmuraba la posibilidad de que Nebot regresara momentáneamente al poder, cuando desamparo era la palabra. Recordemos la incertidumbre y la actuación de Cynthia los primeros días. Su regreso no podía dejar espacio a dudas. Debía materializar el referente guayaquileño de poder: defensa de Guayaquil ante decisiones impuestas desde la capital o cualquier agente externo que pretenda dañarla. De ahí actos altamente simbólicos: bloqueo del aeropuerto, demanda a las farmacéuticas y la muletilla abusada de “y si al gobierno no le gusta, qué pena”. Vale destacar: (i) las adjetivaciones a las decisiones de Cynthia. Se la acusa de “autoritaria y populista” ¿o de tener arranques y ser histérica? Entender a la autoridad en un agente femenino genera aún disonancia y (ii) el Municipio logró acordar con el Ministerio de Salud la administración de 1,8 millones de vacunas. Esa será su prueba de fuego. Tanto lo pidió, ahora lo tiene. No habrá distracciones discursivas, sino la esencia de su cargo: la administración. Ahí recién veremos si llena o le queda espacio en el Sillón de Olmedo.