Columnas

Mantenerse de pie

"Lasso sin ser el favorito, o la primera opción, es ahora el recordatorio de que es cierto: el que la sigue, la consigue"

Guillermo Lasso es la encarnación del último hombre de pie. Y eso que tiene 18 candidatos contra los que tiene que competir. ¿Por qué afirmo esto entonces? Porque previo al ingreso de los binomios ante el CNE hubo una época en que nombres con peso político estaban en la punta de lengua. El primero se retiró. Probablemente los números de los sondeos no le daban la victoria “cómoda” que perseguía. Mientras la decepción reinaba, Lasso se mantenía y se mostraba más fuerte y decidido que nunca: los otros se irán, los abandonarán, huirán. Pero yo estoy aquí y me mantengo. Después, mientras Otto jugaba a que me gusta pero me asusta, a que sí pero no, Lasso presentaba al Binomio del Cambio, con línea gráfica y todo. Y así fue ganando y defendiendo su terreno. Lo ayudó el contexto político. Rafael Correa se inscribió en la carrera. Y las últimas encuestas ubican al correísmo (aún sin él en la papeleta) como posible finalista en segunda vuelta. Quienes se estremecen ante solo recordar las siguientes palabras: “década ganada”, “sabatina”, “compañeritos”; empezaron a clamar la necesidad de la unión de la oposición. O al menos, evitar la dispersión del voto. La nominación de nuestro exvicepresidente hubiera sido percibida como eso. Leo en su decisión haber pasado a la historia como quien dejó momentáneamente su ego de lado. Primero porque los riesgos de que “la” oposición pierda en 2021 son demasiado altas, y segundo, porque los dedos acusatorios lo apuntarían a él. Lasso sin ser el favorito, o la primera opción, es ahora el recordatorio de que es cierto: el que la sigue, la consigue. ¿Suficiente para asegurar su puesto en segunda vuelta? Aunque aún es temprano para afirmarlo, todo indica que sí. Su competencia inmediata está en Cristina Reyes, aunque entra en desventaja: por su intención de voto (menos del 2 % según Cedatos) y su imagen inicial de divisoria. Pero tiene energía, si trabaja bien su presencia en medios y su proyecto de Unidad Electoral, puede hacer daño. No sabemos cuánto. Lo que sí es que, hasta ahora, el daño a Lasso se traduce en daño al país. Por suerte, tiene experiencia en recibir golpes, evitando el ‘knockout’.