Columnas

Estrategias encontradas

Último artículo antes de las votaciones. ¿Qué vale la pena rescatar de esta segunda vuelta electoral? En primer lugar ambos candidatos han logrado escuchar al electorado que le faltaba conquistar. El que optó por Hervas y Yaku. Ese que desconfía de la autoridad, de la comunicación vertical. Que quiere conectar antes que ver a un político. Así que Arauz guardó a Correa, y Lasso guardó a Nebot. Arauz utilizó TikTok, Lasso también debutó. ¿Cuál de estas dos (similares) estrategias tendrá mejores resultados? Eso lo veremos el domingo. La fortaleza de la campaña de Lasso radica en el cambio de 180° en comparación a la que llevó en la primera vuelta. Se traduce en novelería por parte de los usuarios y también en humildad. La fortaleza de Arauz en su campaña cibernética no está tanto en su estilo, sino en su conexión con los usuarios-votantes. Al ser joven y de izquierda, puede resultar más atractivo para los activistas que utilizan las redes como su calle: feministas, minorías históricamente excluidas y ecologistas. Como segundo punto, vale la pena destacar la importancia que tuvieron los ataques mediáticos en la campaña. De los dos candidatos, ¿quién sale mejor parado en esta categoría? Veo que se inclina la balanza a favor de Lasso, por los siguientes motivos: (i) la campaña sucia de Arauz en comparación es más agresiva; pero esto no es equivalente en efectividad, ya que lo que se comparte y replica en redes son modas, tendencias más o menos alegres, que generen “entusiasmo” por sumarse; (ii) los ataques de Arauz a Lasso eran repertorio viejo (el que ya no votó por Lasso por banquero no lo hizo ni en el 2013, ni en el 2017), mientras que los de Lasso vinieron con la fuerza de la novedad. Sabemos el impacto que ha tenido en los resultados: Lasso remonta, Arauz crece por encima del techo correísta. ¿Afectará hasta el punto de determinar quién será el próximo presidente? Ecuador suma otra renuncia del ministro de Salud, en la época más incierta de su historia. La necesidad de liderazgo determinará quién sale elegido. Aquel que -a pesar de la cercanía proyectada- haya encarnado la posibilidad de llevar al barco a puerto seguro.