Columnas

Desamparados

"Si nos exigen generosidad, recuerden que serán medidos con la misma vara".

La responsabilidad del gobierno de Ecuador es con los ecuatorianos. Estar fuera de los límites del país no significa perder la ciudadanía. Sin embargo, así se siente. Entendible que esto no sea prioridad para el gobierno central “en” Ecuador. Pero las embajadas y los consulados, ¿dónde están? El vuelo salía de Milán a Guayaquil, pero no estaban en Italia, sino en otro país europeo y para llegar a Italia solo existía la posibilidad de un vuelo comercial. 

El problema era su pasaporte. No eran italianos. Y este país solo permite el acceso a repatriados. ¿Cómo hacerle entender a la aerolínea que ese vuelo comercial para ellos era de tránsito? Una llamada de la embajada o la elaboración de un salvoconducto junto al gobierno italiano hubiesen ayudado, pero no había quién atendiera la llamada. 

Era domingo en horarios que no son de oficina. El día que desde Europa sale un vuelo a Ecuador, ¿cómo no están trabajando? Mientras esta historia se desarrollaba decidí llamar a la embajada del Ecuador en Londres. Les indiqué que mi vuelo Madrid-Gye aún no se había cancelado, y si tendría inconvenientes en el trayecto Reino Unido-España. No lo sabían, se imaginaban que no. Repito, se imaginaban. Error. España solo permite el ingreso de sus nacionales. Lo comenté. Respuesta: no habían leído sobre eso. 

Seguí, “bueno, de ser así, ¿cómo puedo ingresar a Madrid en un vuelo comercial?”. Respuesta: ahí tendría que hablar en el ‘gate’. Desamparados. Según resolución del Parlamento Europeo aprobada en marzo 16, los pasajeros en tránsito son permitidos siempre y cuando cuenten con el aval consular. Pero no solo ahí reside el arréglese cómo pueda. 

Los vuelos “humanitarios” exigen haber pagado 14 días de estadía en un hotel aprobado por el gobierno; el que no pueda, pues no regresa. Anápolis, ciudad en Brasil, adecuó su base aérea militar para sus repatriados. ¿No podemos replicar esto, brindar opciones? “Si se fueron con sus medios, así que regresen”. Esa es la lógica del gobierno. ¿Y si le aplicáramos ese criterio a las autoridades?: ustedes nos metieron en este problema, ustedes nos sacan. Si nos exigen generosidad, recuerden que serán medidos con la misma vara.