Columnas

Deber ser

Si algo he tratado de mantener claro en mi análisis es la diferencia entre el deber ser y lo que es en política el carácter normativo ideal de la realidad. Ejemplo: los zapatos rojos de Guillermo Lasso y su faceta “tiktokera”. No faltan voces críticas: la política no debería ser así de banal. No se debería competir por el voto joven “sacrificando” el peso y mensaje de la política, discutiendo propuestas y planes de gobierno. El problema está en que mientras uno se suspende en cómo debería funcionar, quienes entienden la realidad van ganando la carrera. Realismo político. Pero hay un punto de nuestra coyuntura en que no podemos despegarnos del deber ser: el plan de vacunación que como ciudadanos debemos exigir al Estado. De acuerdo a la primera programación del Gobierno, Ecuador tendría para abril 20 millones de dosis de vacuna. Para ponerlo en perspectiva, en marzo ya tendríamos más de 1 millón de dosis (Sinovac) y más de 270.000 vacunas Pfizer. ¿Cuál es nuestra realidad? Compararnos con nostalgia con casos exitosos: “Chile se convierte en líder mundial en administración de la vacuna contra COVID 19”. Ya no nos comparamos con casos lejanos del “primer mundo” como Israel. Nuestros vecinos lo lograron. ¿La excusa? Ante este escenario vale la pena destacar la importancia de un gobierno que tenga capacidad de repuesta y que no gaste sus esfuerzos en apagar incendios de escándalo tras escándalo. Ante este punto vale la pena destacar la importancia de un gobierno que sepa comunicar: un día los gobiernos locales pueden importar vacunas con su autorización, otro día rectifican: las farmacéuticas no permiten la venta a actores que no sean el gobierno central. ¿Cuál de las dos? Consecuencia, las dosis llegarán tarde, mal o nunca. Ya contamos con los primeros ciudadanos que han ido a buscar salud en territorio extranjero. ¿Qué más hacer ante un gobierno que incumple sus obligaciones? Pensemos en los efectos sociales: cada vez estamos más divididos entre los que tienen y los que no. Ya no solo en el campo (tradicional) de oportunidades, sino en el de la vida. De este gobierno ya no se puede esperar nada. El 11 de abril exijamos todo.