Columnas

Qasem Soleimani

¿Qué significa la muerte de Soleimani en EE.UU.?, y ¿qué repercusiones traerá esto para el Medio Oriente y la paz internacional?

La situación de EE.UU. e Irán es tan compleja que debe analizarse desde dos aristas: 

(i) ¿Qué significa la muerte de Soleimani en EE.UU.?, y (ii) ¿qué repercusiones traerá esto para el Medio Oriente y la paz internacional? 

Para responder la primera pregunta, recordemos que estamos en tiempos electorales. Los demócratas para impedir la reelección empezaron el proceso de juicio. Tiene sentido que optara por el ataque “justo ahora”. En primer lugar, del juicio poco hablan. Fue sustituido por otro tema de conversación en los medios. Pero más importante aún es el sentimiento nacionalista-patriótico que despertó en sus electores. El sentimiento de grandeza, con Estados Unidos nadie se mete sin pagar las consecuencias. En su discurso hicieron justicia. 

Y están más seguros hoy gracias a que el presidente no tuvo miedo en mostrar su poder. Esa es la línea oficial de los republicanos. El eslogan que repetirán de aquí hasta finales del año. Los demócratas pierden por partida doble: en primer lugar, deben oponerse a la política del presidente, y al mismo tiempo no pueden correr el riesgo de parecer antipatriotas, ni débiles. Por un lado tienen que admitir que Soleimani era una amenaza para EE.UU., pero ¿criticar la decisión? No muy atractivo, especialmente en un país donde ser la policía del mundo es un valor central. Pierden también porque mientras Trump está “haciendo el trabajo” los otros buscan destituirlo, y se está convirtiendo en leyenda. “Irán jamás tendrá un arma nuclear. Mientras yo sea presidente”. Está clarísimo: piensen realmente bien por quién van a votar. Después de todo este embrollo lo último que necesita es un presidente blando. Para EE.UU. el ataque al general iraní representa 4 años más de Trump en la Casa Blanca. Pero ¿para Oriente Medio? ¿Para la paz? Irán busca ser líder en la región. No responder equivaldría a entregarse en bandeja de plata. Y responder fuera una misión suicida. El bombardeo a la Embajada, sin víctimas estadounidenses, al parecer fue calculada. Una forma de decir: teníamos que responder, pero no queremos guerra. ¿Será así? En una región tan volátil no podemos concluirlo. Pero si mantienen esa línea, Trump sería el absoluto ganador.