Columnas

Colombia 2021-2022

El propósito de este artículo es responder estas preguntas: (i) ¿cómo entender la situación colombiana? (ii) ¿cuáles son los posibles efectos? Y (iii) ¿cómo debería medirse esta crisis social y política en Ecuador? Sobre lo primero, partamos por lo que llamó a los sindicatos a organizarse y convocar al paro: la reforma tributaria propuesta por el gobierno colombiano, que contenía como primer punto un incremento de 5 % al 19 % del IVA en las tarifas de servicios públicos de energía, acueducto y alcantarillado y gas domiciliario. En otras palabras, la vida. El costo de vivir subía del 5 al 19 de un plumazo. ¿Los afectados? La clase media y la alta. ¿Y la “media baja”? A esos: por primera vez en la historia gravémosle impuestos. En plena pandemia. Es que pareciera que la línea de Uribe no llevara 20 años en el poder. ¿Cómo no iban a adueñarse de las calles? Inicia la protesta y junto a ella la represión. En este punto ya todo está perdido. Ni retirando la medida se controlará el incendio que propaga la euforia colectiva, que tiene hambre, quiere cambio y un culpable. Basta un atropello a los derechos humanos para alimentar su lucha. Y ahí entran intereses políticos que buscan desestabilizar al gobierno. Lo que responde la pregunta 2: ¿posible efecto? Inmediatos y políticos: Petro 2022. O el surgimiento de algún outsider político de izquierda, probablemente. La línea de Uribe está amenazada. Un referente de economía liberal en la región puede cambiar de tendencia y esta proyección nos interesa porque el residente de la Casa de Nariño no lidia solo con problemas internos en Colombia, también define la política sobre narcotráfico. Entonces, ¿qué lecciones podemos concluir? El presidente Lasso al primer mandatario que visitó fue a Duque. Creo que le conviene alejarse de una imagen cercana a él. Cuidado en cómo lo leen los sectores sociales de nuestro país. Y más importante aún, mantenerse en su línea de no incrementar impuestos. Ya lo dijo Maquiavelo en el siglo XVI: evite el odio, “para ello bastará que se abstenga de los bienes de sus ciudadanos y súbditos (…) porque los hombres olvidan antes la muerte del padre que la pérdida del patrimonio”.