Revivir el fútbol

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Revivir el fútbol

Es importante respetar las costumbres que construyeron lo que hay, porque desde luego 300 personas en un estadio no es sano para el devenir de nuestro fútbol

Ayer, mientras me tomaba unas cervezas con un amigo, él me preguntó sobre la participación de mi equipo en Copa Libertadores. Inmediatamente le puse al día de los resultados y la tabla de posiciones, además de mis varias opiniones sobre el devenir del equipo. Acto seguido me dice mi amigo: “la Copa Libertadores está muerta, no sabría decirte ni quién fue el último campeón” (Palmeiras de Brasil). De inmediato se puso a hablar de la Liga de Campeones, Serie A y etc. ¿Qué se está haciendo mal en nuestro fútbol y en Sudamérica en general para que se pierda el interés?

El fútbol europeo es el mejor del mundo. Tiene la potencia económica para traer a todas las estrellas del planeta a las ligas más potentes y la joya de la corona es la Liga de Campeones, donde los mejores clubes del mundo compiten por demostrar que lo son. Esto es innegable. Pero toda la vida, el interés por ese ‘caviar’ convivía con la pasión por nuestros equipos locales y por la competición continental. ¿Qué ha pasado? A mi parecer hay una cosa por encima de todo que ha hecho que la gente desconecte del campeonato nacional y la Copa Libertadores y esa es la intrusión del fútbol local de pago.

El fútbol hoy en día vive dentro de una burbuja de gastos que sigue al alza. Esto conlleva tener que generar más recursos para poder competir, y una forma de hacerlo fue vender los derechos televisivos a las plataformas de pago. ¿Qué tiene de malo? De malo nada, pero una vez que entras el fútbol nacional a una plataforma de pago y de subscripción tienes que competir con toda la oferta de fútbol que también tienes disponible por estas plataformas: fútbol europeo, mexicano, brasileño, argentino etc.

Cuando yo me enamoré de nuestro fútbol, los partidos eran en abierto, menos en la ciudad en que se jugaba el partido (salvo excepciones por lleno impresionante del estadio donde se jugaba). Además, con unos horarios definidos y clásicos de toda la vida: fútbol al medio día en Quito y la sierra, y a partir de las 16h00 en Guayaquil y la costa, horarios cómodos para ir a pasar la pre o poscomida al fútbol. Los partidos eran en abierto, por lo que cualquier tenía acceso a ver uno o dos partidos del campeonato nacional por jornada; sin el fútbol en abierto, jamás me hubiera enganchado al fútbol local. Los chicos de esta generación, que tienen mucho de dónde elegir, ¿van necesariamente a escoger el fútbol nacional en lugar del extranjero, que pone los mejores partidos a media tarde, horario estelar de nuestro fútbol?

Este mismo fin de semana hemos visto un partido con menos de 300 personas en el estadio de un equipo popular. Esto es un síntoma preocupante. No quiero demonizar el fútbol de pago. Es importante para la economía de los clubes y es un paso adelante; pero yo creo que es IMPRESCINDIBLE tener al menos un partido en abierto todas las semanas, y que los partidos se jueguen en horarios más parecidos a los de toda la vida. Inglaterra juega el grueso de sus partidos a la misma hora, y solo separa los atractivos. ¿Es esto inviable en nuestro fútbol? Es importante respetar las costumbres que construyeron lo que hay, porque desde luego 300 personas en un estadio no es sano para el devenir de nuestro fútbol.