El centro del mapa

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El centro del mapa

Por esto mismo creo que dentro de poco el mapa del mundo se centrará en el océano Índico

Antes los mapas giraban alrededor del imperio romano, fijando a Roma y al Mediterráneo en el medio de todo; aún no aparecía gran parte del mundo, ya que para los romanos esto era todo el mundo conocido. Posteriormente sería Europa occidental quien ocuparía ese puesto, fijando el centro en distintos reinos según cambiaba el poder. Y así sucesivamente fue cambiando el centro de los mapas, hasta llegar al que conocemos la mayoría: con el océano Atlántico en la mitad.

Los grandes imperios siempre se han construido sobre tres bases: poder económico, poder militar y poder cultural,. Hoy en día debemos incluir también el poder energético en esta ecuación. El conjunto de estas bases es manejado e impulsado por el poder político. Es preocupante ver el estado de estos pilares actualmente en Occidente, lo que presagia un declive inminente, teniendo mucho que ver la pérdida de la base identitaria que cohesiona Occidente.

En el plano militar, con el final de la Segunda Guerra Mundial, Occidente se cohesionó militarmente mediante la OTAN, aglutinado de cierta manera lo que durante siglos habían sido decenas de cuerpos de militares de élite peleando entre sí, en un enorme cuerpo en defensa de Occidente y contra valores que consideraban foráneos.

En el plano económico, las potencias occidentales siguen siendo punteras, pero cada vez más dependientes de las economías orientales, al igual que en el plano energético, ya que a pesar de que EE.UU. y Sudamérica tengan de las más grandes reservas mundiales, hay una fuerte dependencia del gas y petróleo árabe y ruso.

Occidente ha ostentado un predominio cultural mayoritario, que a su vez es el nexo que cohesiona a toda esta amalgama de países que conocemos como Occidente; y esta se basa en la fe cristiana, sus valores y la conservación de arte y escritos realizada por monasterios y la Iglesia en general durante siglos. Poco a poco Occidente se ha alejado de estos valores, que son la base su unión. No solo alejado, sino que se ha puesto en contra de ellos, adoptando otro set de valores menos identificados con unir y más con segregar, individualizar. Esto ha llevado a una pérdida de identidad de lo que es Occidente, y es esta pérdida de una base identitaria que nos una, en favor del constante enfrentamiento sobre qué somos y debemos ser, la que está rompiendo Occidente desde dentro.

Los encargados de solucionar este declive identitario son los políticos, pero nos encontramos que son estos mismos, sobre todo los de carrera, más interesados en la siguiente elección que en gobernar, quienes más alientan este debate. A muchos políticos no les importa romper la armonía social si les conviene electoralmente. Así nos encontramos con que los estados occidentales se han convertido en entes políticamente frágiles y totalmente expuestos ante la estabilidad planificada a largo plazo de los gobiernos autoritarios de Oriente. Revertir esta situación comienza y acaba con el poder político, en dejar el enfrentamiento constante y volver encontrar una base identitaria de consenso y unidad que sea una línea roja para así rebajar tensiones creadas por rédito electoral. Por esto mismo creo que dentro de poco el mapa del mundo se centrará en el océano Índico.