Columnas

Oro azul

"Nuevamente más de 265 embarcaciones pesqueras de bandera China, ubicadas estratégicamente para pescar entre la zona económica exclusiva del Ecuador continental y Galápagos, considerada alta mar, revelan que no estamos protegiendo esa biomasa marina transzonal y migratoria"

En Ecuador hay un valor incalculable, apreciable y de constante riesgo: los recursos pesqueros, tanto por su biodiversidad como por el aporte al desarrollo económico y alimenticio. Nuevamente más de 265 embarcaciones pesqueras de bandera China, ubicadas estratégicamente para pescar entre la Zona Económica Exclusiva del Ecuador continental y Galápagos, considerada alta mar, revelan que no estamos protegiendo esa biomasa marina transzonal y migratoria. La necesidad de fuentes de proteína crece constantemente y los recursos pesqueros son una fuente significativa. El 20% de la ingesta promedio per cápita de proteína animal es de la pesca, a más de 3.100 millones de personas, según la FAO. Por otro lado, nuestra flota pesquera industrial atunera es líder mundial no solo en número -115- sino en buenas prácticas, con el 47 % de las capturas en el océano Pacífico oriental; la industria pesquera aporta 7,1 % a las exportaciones anuales.

Ecuador ha ejecutado varias acciones, desde la Comisión Permanente del Pacífico sur en 1952; adhesión al Código de Conducta para la Pesca Responsable; la Convemar; la Convención para la Conservación y Ordenamiento de los Recursos Pesqueros de Alta Mar del Océano Pacífico Sur; hasta en 2016 con los límites marítimos con Costa Rica en el Océano Pacífico. Ninguno de los documentos legales mencionados tiene un régimen sancionatorio, y si nuestro objetivo es el uso sostenible a largo plazo de los recursos pesqueros, aquí algunas recomendaciones:

• OMC: barrera comercial para pesca ilegal y subsidio a la pesca de esas flotas pesqueras.

• Monitorear artes de pesca utilizadas, abordar las embarcaciones para inspeccionar su pesca en virtud del Acuerdo de Nueva York;

• Aplicar una nueva Ley de Pesca para pesca ilegal, no declarada y no reglamentada;

• Exigir inicio de investigación ante la Convemar y llegar a tribunal especial, así como ante el Organismo Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur y el CIAT.

• Ampliar los límites de la Reserva Marina de Galápagos y estar alerta a una transgresión de ella.

• De presidente a presidente: conversar, acordar y hacer del mar un punto de encuentro por la conservación y ordenación de forma eficaz de los recursos.

• Agilizar el sustento técnico científico para lograr ampliación del a plataforma continental más allá de las 200 MN, por la existencia de la Plataforma Insular de Galápagos, que presenta continuidad geológica y que debe ser demostrada en las cordilleras de Cocos, Carnegie y Colón, en virtud del art. 76 de Convemar;

• Cabildear la suscripción del Convenio de NN. UU. sobre biodiversidad marina más allá de las fronteras nacionales para fines de 2020.

• Y finalmente, el más relevante, solicitar y aplicar el principio de Precaución, que dice que se pueden imponer medidas restrictivas sin necesidad de prueba científica, con el fin de precautelar los recursos pesqueros, la biodiversidad y el sustento de las generaciones futuras.

No todo lo que brilla es oro, no todo oro lo podemos ver en su esplendor. En las inmensas y profundas aguas azules, donde el ruido no existe, la vida marina sigue su curso de una incalculable riqueza, oro azul que tiene un propietario: la humanidad. Y está siendo depredado.