Columnas

“Me llamo David”

El cambio climático es el telón de fondo en el que se desarrollarán todos los esfuerzos de reconstrucción futuros.

Así me imagino se debería presentar Ecuador cuando va a reuniones internacionales, donde su imagen es de un pequeño, pero que tiene la estrategia de un gran triunfador y que necesita derrotar a los Goliat: el cambio climático y/o sus detractores. Así podría aparecer en la próxima conferencia de las partes No. 26 de la Convención de Cambio Climático en Glasgow, Escocia, a fines de octubre.

Ecuador ha hecho su tarea respecto de su generación de energía limpia, somos un país hidroeléctrico casi en el 90 %, aunque todavía tenemos dependencia al petróleo. Por otro lado, el presidente declaró su compromiso al 2050 para llegar a ser un país con emisiones netas en cero, es decir: 1) saber cuánto carbono emitimos por sectores productivos y transporte; 2) reducir al máximo esas emisiones; y 3) aquello que no se pueda reducir, lo compensaríamos con la protección de los sumideros de carbono como son bosques y el océano.

Los países en vías de desarrollo usualmente apelan a su derecho a desarrollarse, lo cual está en su soberanía, pero hoy en día ningún país (ni empresas) tiene el derecho a hacerlo de una forma violenta contra el ambiente y la sociedad. Por ejemplo, China sostiene que tiene derecho a su desarrollo e inaugura más centrales eléctricas contaminantes de carbón.

El 45 % de países con incidencia en el cambio climático, como China, Rusia, India, Sudáfrica, Brasil, no quiere llegar a un acuerdo de mantener máximo al 1,5 grados la temperatura en el planeta. Hoy en día estamos a 1,2 grados y los efectos son intensas lluvias, sequías más largas, más incendios, incremento del nivel del mar. Tenemos que mover esos países a reducciones más rápidas, por la supervivencia del mundo incluido Ecuador.

A esa urgencia, ya existen compromisos importantes por parte del sector privado como los bancos, los administradores de activos, aseguradoras, las empresas, que están considerando criterios ambientales, sociales y de gobernanza en sus salas de juntas y que se han comprometido con los objetivos de desarrollo sostenible.

Del lado de Estados Unidos, responsable del 11 % de las emisiones mundiales, existe el paquete de estímulo de 1,9 billones de dólares del presidente Biden, acordado por el Senado. Y dos de los tres trabajos de más rápido crecimiento en el año 2020 fueron técnico de turbinas eólicas e instalador de paneles solares.

El cambio climático es el telón de fondo en el que se desarrollarán todos los esfuerzos de reconstrucción futuros. Enfocarse en encontrar un elemento diferenciador en el diálogo, aliarnos a Estados Unidos, acelerar la transformación tecnológica, democratizar incentivos tributarios, capacitar en innovación y diseño eficiente a operadores y obreros, cero tolerancia a la tala ilegal, bajar arancel cero a carros eléctricos particulares, empujar el ordenamiento sostenible de las ciudades, permitir el aprovechamiento de servicios ambientales en productos de exportación y de consumo nacional. Ir, en definitiva, con estadística, data (como el hábitat del fondo marino, la diversidad y riqueza de especies y los riesgos de extinción), metas, indicadores de eficiencia, y una visión clara y concisa: Ecuador protege su capital natural y humano.