Columnas

Davos 2020

'La humanidad ha declarado una guerra a la naturaleza y la naturaleza está devolviendo el golpe de una manera muy violenta.'

El Foro Económico Mundial desde 1971 se reúne anualmente en la ciudad de Davos, en Suiza, con el objetivo de “mejorar el estado del mundo”.

El Foro pone en el mismo evento a líderes empresariales, políticos, filántropos y academia.

Algunos cambios mundiales ha logrado Davos: en 2019 el príncipe Guillermo con su discurso sobre salud mental, o las advertencias severas de David Attenborough sobre el medio ambiente.

En 1988, los entonces primeros ministros de Turquía y de Grecia restablecieron en Davos las relaciones entre ambos países, que estaban al borde de la guerra.

Y en el año 2000, la Alianza Global para Vacunas e Inmunización (GAVI) lo utilizó para lanzar programas para inmunizar a millones de niños.

En este año, 2020, el príncipe Carlos de Inglaterra habló de la necesidad de un impuesto verde a nivel mundial. Amazon anunció su compromiso de ser carbono negativo en 2030. El primer ministro de Pakistán, Imran Khan, anunció el compromiso de reforestar su país con 10 billones de árboles, promesa creíble cuando en el 2014 mientras era alcalde sembró ya 1 billón de arboles. Lo que fue avalado por Jane Goodall: sembrar y conservar.

¿Qué hay en este Foro 2020 que llame la atención?:

1) Identificaron que los principales problemas del mundo tienen que ver con temas ambientales. Y que el número 1 es el cambio climático.

2) El manifiesto llamado Davos 2020, sobre el capitalismo, el propósito universal de las empresas en la Cuarta Revolución Industrial. Entre ellos: una empresa actúa como garante del universo ambiental y material para las generaciones futuras. Protege de un modo responsable nuestra biósfera y es adalid de una economía circular, compartida y regenerativa.

3) Evidencia científica: estamos cerca de varios “puntos de inflexión” que podrían acelerar aún más el calentamiento global, como la pérdida del hielo polar. El profesor Gail Whiteman, Universidad de Lancaster, explicó el ‘efecto albedo’ y por qué un Ártico sin hielo significaría un desastre para todo el mundo. Desde la década de 1970 hemos perdido el 75 % del volumen de hielo marino del verano ártico, peligroso por ejemplo para ciudades como Guayaquil, Tokio y Nueva York. El Ártico afecta las corrientes de aire, causando clima extremo en todo el mundo.

António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, sin contemplación advierte: “La tierra sobrevivirá el cambio climático”, mas no los humanos. Cierto, lo ha hecho desde su conformación; los animales y plantas lo comprobaron en el sitio de Chernóbil, o los lobos americanos al momento de respetar su ecosistema. Este es un tema de nosotros, de hábitos, de cultura, de valores, de provocar un cambio y ser consumidores responsables.

¿Qué hacer? Proteja el bosque en pie. Plante árboles nativos. Consuma pescados y mariscos en los tamaños permitidos para su reproducción. Exija que se traten las aguas residuales de su comunidad, ciudad. Edúquese y eduque. Escoja menos empaque, menos congelados, menos comida chatarra. No pida fundas, lleve las suyas; y más.

Provoque que esta realidad no la herede la próxima generación: “La humanidad ha declarado una guerra a la naturaleza y la naturaleza está devolviendo el golpe de una manera muy violenta”. Es lo justo, es el legado.

Proteja el bosque en pie. Plante árboles nativos. Consuma pescados y mariscos en los tamaños permitidos para su reproducción. Exija se traten las aguas residuales de su comunidad, ciudad. Escoja menos empaque... No pida fundas, lleve las suyas...