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Urdesa

Debe haber algunas más, pero las del ejemplo me afectan directamente y me valgo de esta columna para pedir control, aun si son en los interiores de las viviendas

La original ciudadela tranquila y de vecinos de buen vivir, como que está pasando a ser una tierra de abusos y abandono.

Se anuncia por la prensa una reconstrucción integral de aceras principalmente, lo que permitiría el desplazamiento seguro por los sitios destinados para esos fines.

Lo anunciado sería una parte de las mejoras, pero no se dice nada sobre los carros parqueados sobre los caminos del peatón, a quien forzosamente lo obligan a ocupar las calles con el grave peligro que esa acción conlleva.

Años atrás y de manera paulatina se convirtió en ciudadela plagada de negocios de la más amplia variedad, fastidiando al ser humano que no ha migrado a las amuralladas urbanizaciones de las vías a Samborondón y a la costa. Esa actividad comercial ha sido el atractivo para gente de otras latitudes, con maleantes incluidos.

Para remate, a este vapuleado sitio de vivienda lo han atosigado con los palos llamados parquímetros. Pareciera que en lugar de arborización tenemos un plan intenso de sembrar estas máquinas de extracción monetaria fastidiosa.

Las calles secundarias a la Av. Víctor Emilio Estrada, mejor conocida como principal, las convirtieron en parqueos de vehículos de la gente que trabaja en las proximidades. Se están multiplicando los de la franelita roja y los ¡cuida carros! que se adueñan de las cuadras. Si no se les paga, caen en desgracia pues no vigilan ni ahuyentan a los accesoristas.

Capítulo aparte son las casas ocupadas por guardianes que las alquilan para gente extraña a la realidad de Urdesa, que celebran lo que sea, con música a alto volumen, lenguaje procaz y ataque a la privacidad de los vecinos. En la calle Cedros, frente a Plaza Triángulo, hay una de estas causas de fastidio. Para nombrar otra es la que se asienta en Bálsamos Sur entre Diagonal y Ébanos. Debe haber algunas más, pero las del ejemplo me afectan directamente y me valgo de esta columna para pedir control, aun si son en los interiores de las viviendas. Recordemos que ¡El respeto al derecho ajeno es la paz! (Benito Juárez, llamado el Benemérito de las Américas).