No todo fue malo

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No todo fue malo

"Lo bueno que queda es el rescate de la Justicia, logrado por el accionar de dos mujeres valientes, de apellidos Salazar y Camacho, a quienes, algún día, la patria toda les rendirá el reconocimiento que se merecen"

Con justificadas razones existen miles de personas que consideran al 2020 como un año nefasto. La pérdida de familiares directos por el regalo chino es causa más que justificada para tal sentimiento.

Consideración aparte merecen los que perdieron su trabajo por la reducción o cierre de empresas en producción. Lastimosamente los motores del éxito pagaron las consecuencias. Este es solo un ejemplo de los tantos que se han presentado a diario.

Lo común, dolor y desesperación. La pérdida del ser querido es irreparable. El trabajo se recuperará de manera paulatina y asfixiante, pero hasta que suceda, espero que Dios les dé temple y paciencia.

La partida de los amigos nos afectó también. A muchos no los veíamos a diario, pero el saberlos lejanos para siempre, duele.

El Gobierno en su rol consolador creo que cumple su obligación. Si existieran los “fonditos” es posible que la ayuda pudiese haber sido más efectiva para salvar empresas y así evitar despidos, portadores de angustias familiares. La torpeza los aniquiló. Uso un término tibio, pues el que le corresponde, ¡ofende!

Esta maldita pandemia trajo dolor, muerte y profunda crisis económica de la que todavía no sabemos cómo saldremos y el valor que nos tocará pagar a cada uno de nosotros. El sombrero se está pasando en busca de ayuda que, si se consigue, será condicionada a quién sabe cuántos compromisos, que le tocará honrarlos al futuro inquilino de la casa de gobierno, cumpliendo el mandato de la ineptocracia impuesta por el mamotreto de Montecristi, heredado del prófugo y su combo de asaltantes, para quienes la cárcel resulta muy poco.

Lo bueno que queda es el rescate de la Justicia, logrado por el accionar de dos mujeres valientes, de apellidos Salazar y Camacho, a quienes, algún día, la patria toda les rendirá el reconocimiento que se merecen. Por ellas hay presos, prófugos y sentenciados. Por ellas se inició el fin de las mafias que robaron hasta en hospitales que luchan contra la muerte.

Los educadores, han cumplido con su papel patriótico, a veces aumentando las horas de clases virtuales. Naturalmente, esas horas no son pagadas.

Un aplauso para todos ellos.