Columnas

Nuestras leyes

Para el 2021 debe ser más fácil, pues se apelará a la frase tan trillada ahora: no recuerdo.

Desde el retorno a la democracia se aprobó la Ley de Partidos Políticos en la que se consigna el aporte del Estado para la subsistencia de los mismos.

Dicha ley incluye un espíritu masoquista por parte de quienes, obligados, tenemos que contribuir para que nos engañen ,y lleven agua para sus molinos los predestinados, por supuesto.

He considerado siempre que se generó una gran injusticia.

Ahora el CNE le otorga de una manera generosa, pero con plata ajena, el 20 % más a las alianzas políticas para su promoción.

Mientras el IESS se debate entre la vida y la muerte por la deuda del Estado (US$ 14.000 millones), este regala fondos que servirían para causas más imperiosas, como la pensión a los jubilados.

Claro que después viene el simulacro de la rendición de cuentas, pero sabemos en qué termina dicha acción. Para el 2021 debe ser más fácil, pues se apelará a la frase tan trillada ahora: no recuerdo.

Estamos acostumbrados, por desgracia, a las campañas de recolección de dinero para causas buenas, muchas de ellas. Pero mantener a los políticos y sus tiendas me parece abominable. Si tanto les interesa salvar a la patria, vean cómo se financian. Esa podría ser una manera de traer lo robado, para algunos, por supuesto.

Esta vez, el señor Noboa, por dinero, sería el más opcionado a terciar en la lid presidencial. Ha transcurrido algún tiempo desde la última campaña, de manera que debe sobrar algo para los gastos políticos, incluidas las camisetas, sillas de ruedas y canastas. Sin olvidar las tarimas y los conjuntos con estridente música. Ha propuesto la unificación de partidos políticos para entrar a la lucha con un solo frente. Ojalá tenga acogida una sensata petición.

Con lo expuesto, me manifiesto ferviente creyente de que una nueva carta política es necesaria en nuestro país para desviarnos del camino al abismo por el que nos lleva el desgobierno del socialismo del siglo XXI.

Lo ideal sería que en el año que le queda al Lic. Moreno en la conducción del Ecuador, convoque a una Asamblea Constituyente, si el mamotreto se lo permite, y deja ahora sí la mesa tendida, no servida, pues la crisis económica y moral no lo permite.