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Duro de roer

Ideas para acabar con el mamotreto, existen. La del señor Simón Espinosa es una opción excelente. Ojalá sea tomada en cuenta. No hay tiempo para experimentos

Es obvio que los más sorprendidos luego de lo acontecido en la Asamblea, que espero no llamarla circo, como la pasada, donde abundaron los payasos con ínfulas de legisladores, y el traje les quedó inmenso, han sido los patriarcas de la nueva componenda entre seres que se diferenciaban en todo hasta hace poco. Sorpresivamente han sido de la misma calaña. Las circunstancias del momento los colocaron en orillas opuestas, pero bajo el agua estaba el cabo que los mantenía próximos, para sorprender al presidente Lasso.

Ofendidos hablan de traición a un pacto, que dudo que haya existido. Menos mal ya hay un abismo entre esos personajes y el presidente. Gracias a Dios.

Comienza la recuperación del país. Iniciando el camino se libera de gente que por historia le ha hecho mucho mal al país, sobre todo el prófugo y su banda delincuencial.

Zorros de la política creyeron que iban a gobernar tras bastidores y que las fechorías de correa [sic] y sus borregos, quedarían en el olvido. Con la piedra en los dientes se dieron. Lástima que no fuera una gran roca para que desaparecieran de una vez por todas.

Lo que viene es muy duro. El Ecuador casi desaparece y la gente por su falta de educación y hastiada de los ROBOLUCIONARIOS exigirá desde el inicio que el cambio sea inmediato.

Debemos ser realistas y aceptar que los milagros gobernando países no existen. Los creyentes que vayan a las iglesias a pedirlos. Hay que trabajar más que nunca. El gobierno estará consciente de la necesidad de generar los medios para recuperar la dignidad y la autoestima. Limosnas, a los pordioseros, que felizmente no son la mayoría de los ecuatorianos.

Una vez que se cierren las fronteras hay que entablar una lucha frontal contra los narcoproductores y traficantes. Aceptar las bases para control en los lugares estratégicos y que no vengan con el cuento de la soberanía nacional.

Seguimos con esos lirismos y de repente no hay país.

Ideas para acabar con el mamotreto, existen. La del señor Simón Espinosa es una opción excelente. Ojalá sea tomada en cuenta. No hay tiempo para experimentos.