Columnas

La verdad

"En todo acto del diario vivir debemos decir la verdad sin considerar las consecuencias de tal acción"

Esta es una enseñanza que nos inculcan y exigen desde que empezamos a tener uso de razón, sin importar el castigo que el cometimiento de una falta acarree.

En el diario vivir, el ser humano hace un esfuerzo por no defraudar lo aprendido en el hogar, al menos la gran mayoría.

La política, concebida como el arte de gobernar un estado o región, no está exenta de esta norma y naturalmente debe obedecer los mandatos de la razón.

En todo acto del diario vivir debemos decir la verdad sin considerar las consecuencias de tal acción. Pero políticamente, algunos creen que es perjudicial aplicar el concepto, entendido como norma primera de una relación con los electores a quienes se representará cuando se llegue a ocupar el cargo de elección popular. Es en estas acciones previas al momento clave para la vida de nuestro país, cuando más se alejan de la verdad. Son las promesas de campaña las manifestaciones flagrantes. No cabe duda.

Hace unos días se anunció, un programa de desparasitación a la población de la ciudad de Guayaquil, utilizando un medicamento conocido hace mucho tiempo y usado principalmente por los veterinarios con singular éxito. La acción indicada por la señora alcaldesa y el organismo rector debió decir la verdad. Se ordenó el uso masivo para el combate al virus, creo yo. Ojalá usaran las dosis adecuadas para lograr los propósitos antes mencionados.

Un decir popular expresa que más rápido cae el mentiroso que el ladrón. Parece que se aplicaría en el caso mencionado. ¿Era más político mentir o decir la verdad?

A propósito de la pandemia, por el regalo chino se ha considerado en el mundo de la medicina en humanos, su uso para erradicar o atenuar las consecuencias del virus, con singular éxito. Ya se prescribe en nuestro medio y como siempre somos víctimas del consabido sobreprecio o escasez, originados con fines no muy éticos.

¿Será que los entendidos en materia política, creen que en época de elecciones o al suscribir contratos de interés regional, sobre todo, como el que se firmará, algún día, para el quinto puente, debe primar el engaño?

Puede ser que el amable lector encuentre la respuesta.