Columnas

Origen de ideologías políticas en Ecuador

El origen del liberalismo guayaquileño se encuentra en el pensamiento político de Olmedo y Rocafuerte.

Desde el primer día de república, los guayaquileños pensaron y actuaron como liberales; los de las provincias andinas, como conservadores. El decenio anterior en la Constitución de Guayaquil, la primera de Ecuador, Olmedo había dejado muy claro que lo conveniente al país era el libre comercio, y no lo hizo como comerciante, de hecho, no fue buen administrador; su herencia desapareció y falleció con deudas porque el Estado le debía dinero. 

Olmedo y Rocafuerte conocían que la prosperidad existía en las sociedades libres. Si bien hubo un 10 de Agosto de 1809, las provincias serranas estaban enclavadas en los Andes y aisladas; no hubo ferrocarril hasta la primera década del siglo XX. Atravesaban por una depresión económica, no tenían contacto ni crédito en el exterior. Los grandes comerciantes guayaquileños actuaban de intermediarios de los de Quito, Cuenca, Ambato y Riobamba en el comercio internacional marítimo. Pero el guayaquileño desconoce la ideología liberal, por no haberla leído.

Eloy Alfaro es identificado como liberal y da la impresión de que fue el único político liberal del siglo XIX, cuando irónicamente fue el último. 

El origen del liberalismo guayaquileño se encuentra en el pensamiento político de Olmedo y Rocafuerte. El del primero está en discursos, proclamas, informes y cartas. El del segundo, en muchos libros, discursos y cartas. Si se reuniera a 100 universitarios y se les pidiera nombrar el título de uno de los libros de Rocafuerte, la gran mayoría no sabría qué responder. Lo mismo se podría decir de los escritos de Olmedo. 

En la celebración del Bicentenario, los colegios y universidades deberían hacer concursos entre los alumnos para que estudien el pensamiento de estos dos insignes guayaquileños y se enteren de que ellos pelearon por la libertad de expresión, libertad de culto, libertad para incursionar en negocios y demás libertades que fueron violadas en décadas y siglos posteriores. 

Otro gran liberal fue Pedro Carbo, quien, siendo joven, acompañó de secretario a Rocafuerte en su regreso de Méjico a Guayaquil, después de una ausencia de 14 años.