Columnas

Cisne negro, coronavirus y economía

'Cuando ocurren, toman al mercado por amarga sorpresa'.

Por milenios se ha predicho el futuro, muchos profetas trataron de acertar en los augurios. Entre los griegos el más famoso fue el oráculo de Delfos, ubicado en el templo de Apolo, al pie de la montaña Parnaso; políticos y militares lo consultaron durante mil años. La realidad es que es muy difícil hacerlo. En el área económica ocurren eventos sorpresivos; ejemplos en Ecuador: la epidemia de las plantaciones cacaoteras entre 1916 y 1933, que ocasionó efectos devastadores económicos y sociales en el país, o en menor escala la mancha blanca (2000-2002) que destruyó la actividad camaronera.

Nassim Nicholas Taleb, libanés-estadounidense, es profesor experto en análisis de riesgo, probabilidad y aleatoriedad; ha estudiado esos eventos impredecibles de impacto mayor a lo esperado y potenciales severas consecuencias. Los llama cisne negro. Cuando ocurren, toman al mercado por amarga sorpresa. Es lo que está pasando con la epidemia del coronavirus, que comienza a expandirse en el mundo. Algunas ciudades italianas están en cuarentena. Los impactos económicos se han empezado a sentir en varios países. Los siguientes sectores ya han sido duramente golpeados: turismo, compañías aéreas y hoteles. El sector de empresas tecnológicas también está afectado, porque Asia es gran productor de componentes para computadoras, teléfonos celulares y otros bienes tecnológicos. Las bolsas de valores en todo el mundo han sido duramente golpeadas. Las pérdidas bursátiles equivalen al PIB del Brasil de dos años. De continuar la expansión del coronavirus, seguramente los mercados financieros seguirán sufriendo.

La economía más impactada es la de China. Por ser la segunda más grande del mundo, la caída de su consumo se siente en todos los continentes. Ecuador está siendo afectado con la sensible baja del precio del petróleo. La disminución de la producción industrial a nivel mundial está influyendo en la demanda del petróleo. El valor de las acciones de las grandes corporaciones petroleras ha caído dramáticamente, se encuentra en los niveles más bajos de los últimos años. El futuro es incierto.