Columnas

Memoria e identidad

La construcción del Estado nacional ha pasado por una serie de situaciones relacionadas a un escabroso proceso económico y político.

Decía César Vallejo en su poema Masa: “Al fin de la batalla y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre y le dijo: <>. Pero el cadáver, ay, siguió muriendo. (…) Entonces todos los hombres de la tierra lo rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado. Incorporose lentamente, abrazó al primer hombre y echose a andar…”. Estos son los seres humanos que trascienden, como don José Antonio Gómez Iturralde, quien pedía que lo llamen Toño, cosa que nunca hice por el respeto y consideración que le guardo. En José Antonio Gómez quiero destacar, ahora que cayó por la aciaga hoz del destino humano, como diría Miguel de Unamuno, su gran rescate de la memoria histórica local-regional y su laboriosa construcción de una nueva identidad basada en la recuperación de una ciudadanía regional-nacional. La construcción del Estado nacional ha pasado por una serie de situaciones relacionadas a un escabroso proceso económico y político, caracterizado por menospreciar o disminuir la valía de algunos hechos históricos que se han leído desde una visión interesada y oficiosa, generalmente basada en la exclusión y subestimación del otro. Siguiendo una tradición de replanteamiento de la historia, que se ha ido imponiendo en el país, desde una relectura de lo local-provincial o regional se ha “rearmado” una nueva visión de la sociedad y el Estado. Y es desde aquí donde se erigen las propuestas del Archivo Histórico del Guayas-AHG dirigido por Gómez y su equipo.A mi criterio, el gran acierto del historiador Gómez es el de haber reclamado y participado, con otros historiadores del país en el desarrollo de investigaciones y publicaciones sobre trabajos históricos locales- provinciales-regionales que coadyuvan a rescatar una serie de hechos que habían sido invisibilizados por las historias oficiales. Lo cual, a su vez, va a permitir que se reconozca en el debate académico y político otra redefinición del Estado nacional y, por ende, de formas de identidades ciudadanas más allá de las posturas secesionistas o hegemonistas, siempre propendiendo a que se reconozca la unidad nacional pero en la diversidad. Descanse en paz, Maestro.