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¿Qué es la gobernabilidad?

"La gobernabilidad es más que la correlación de fuerzas en la Legislatura. Se la gana con un gobierno que, cual mujer de César, “no solo sea bueno, sino que lo parezca"

Para muchos analistas, la gobernabilidad tiene que ver, las más de las veces, con el alineamiento de fuerzas en la Legislatura. Según el argumento, una posición minoritaria en la Asamblea le obliga al gobernante a ceder para lograr sus propósitos. Es la versión política de los peleones de barrio que, en sus riñas por la ostentación del poder, se olvidan de servir al pueblo que los eligió y atienden sus propios intereses. Otras alternativas van desde el pacto con el diablo (entre el Ejecutivo y el Legislativo) hasta la imposición autoritaria, ilegal e ilegítima del Ejecutivo sobre el Legislativo.

Ejemplo del pacto diabólico es la entrega de los hospitales por parte del gobierno genéticamente débil de Moreno a cambio de votos a legisladores galarifos y a sus vínculos corruptos. En el caso de Correa, en cambio, la conquista del poder total se dio desbaratando al Legislativo y sembrando el terror en el tribunal de garantías constitucionales. El resto de la historia de la década reveló que uno de los propósitos de fondo para lograr la absorción total de poderes fue el de organizar el expolio más grande que ha sufrido la República a lo largo de toda su historia. La gobernabilidad de Correa fue el ejercicio de una dictadura con vocación totalitarista que doblegó no solo al Legislativo, sino que acalló a la oposición, tuvo una relación simbiótica con muchos empresarios, y supo manejar el Estado de propaganda.

Al asumir León, quienes hacían la mayoría de oposición y contaban con implacables adversarios, le anunciaron que “gobernarían desde el Congreso”. La respuesta contundente del mandatario fue llevar adelante, en forma inmediata, la mayor parte de los cambios requeridos para cambiar las expectativas económicas y darle varias dosis de “estate quieto” político a los legisladores cuando, por ejemplo, quisieron imponer a un superintendente de bancos o nombrar a los integrantes de la Corte Suprema mediante resolución. En pocos meses, la mayoría cambió y se pudo trabajar desde una posición de fuerza.

La gobernabilidad es más que la correlación de fuerzas en la Legislatura. Se la gana con un gobierno que, cual mujer de César, “no solo sea bueno, sino que lo parezca”. Tener el equipo es tan importante como la visión, las ideas y el liderazgo; obrar con sentido de urgencia (algo que Moreno jamás comprendió); tomar al toro por los cuernos; “ganarse las calles” en el sentido figurativo de tener una masa crítica de apoyo y en lo material hacer lo requerido para cambiar las expectativas: son todos elementos que refuerzan la gobernanza.

El rol del Legislativo es secundario pues no cuenta con un dechado de talentos políticos y es una institución desprestigiada que aprueba leyes que pecan por demagógicas o inconstitucionales, que prometen el paraíso, pero no proveen los medios para lograrlo. Un Ejecutivo eficaz no se deja acorralar por congreso alguno; tiene siempre la opción de acudir al pueblo o a la justicia, manejar los hilos de la economía, mantener una óptima política de comunicación, no ceder sino cuando le conviene, tomar la iniciativa y buscar todas las alianzas que le sean de provecho. Es lo que Tomás de Aquino denominaba el arte de lo posible.